En tu presencia y con el corazón optimista y esperanzado iniciamos nuestra jornada agradecidos, porque nos hemos podido levantar y ahora nos disponemos a emprender nuestras labores, esperando que las podamos hacer con alegría y certeza de cosechar frutos abundantes.
Oh, Dios de amor, san Alfonso María de Ligorio fue un buen obispo y pastor que hizo todo lo que pudo para dirigir al pueblo de Dios hacia ti, especialmente los pobres y sencillos. Danos la ocasión de que, viviendo el ejemplo de su vida, sepamos mostrar tu rostro en actitudes de entrega y solidaridad a nuestros hermanos y llevarlos a conocerte y amarte profundamente.
Esperamos, Señor, que la buena semilla de tu palabra sea nuestro aliciente para hacer el bien; no permitas que lo negativo vaya a ser la cizaña de la que nos hablas hoy. Afianzanos en tu amor y cólmanos de bendiciones para que todo sea glorificado en ti como su buen inicio y como su buen final.
Iniciar un nuevo mes abre para nosotros caminos esperanzadores para que nuestros proyectos sean bendecidos y fructíferos tanto en lo personal como en lo laboral. Amén.
