Gracias a ti, Señor, hemos culminado la travesía del mes de agosto y comenzamos una nueva experiencia en este mes que estamos iniciando y que tú bondadosamente nos regalas. Permite que lo iniciemos, sembrando ilusiones y esperanzas, felicidad y alegría, servicio y generosidad, para que al final estemos cosechando todo lo que tú quieras de cada uno de nosotros. Queremos iniciar con optimismo y con deseos de hacer el bien a nuestros hermanos, amando sin medidas y con generosidad de corazón.
Que tengamos nuestras lámparas preparadas con suficiente aceite de fortaleza para que, si llega la oscuridad del pesimismo podamos superarla. Regálanos la alcuza llena de tu presencia, el único y verdadero bien que nos ayudará a buscar y vivir la verdad y a encontrar el camino de la fe basada en el amor y la esperanza; que nos dará el amor, que lo envuelve todo para que caminemos según tu voluntad, y la alegría de vivir y de no dejarnos absorber por las preocupaciones ni las carreras. Amén.
Con mucho ánimo y alegría iniciemos nuestro mes y nuestro último día de la semana laboral, esperando recibir abundantes bendiciones y grandes alegrías.
