En el silencio de un nuevo amanecer, comenzamos a oír el despertar de un nuevo día. Se han ido las nubes y ahora llega un radiante sol y un cielo azul que nos anuncia un día lleno de bendiciones. El canto de las aves, junto con el sol que comienza a iluminar y calentar tímidamente nos invitan a darte gracias e iniciar un nuevo comienzo de actividades.
Hoy, Señor, nos levantamos con aires nuevos y fuerzas renovadas. Queremos sembrar generosamente para cosechar generosamente y que seas Tú quien bendiga y multiplique. Tú, que miras las profundidades de nuestro corazón, enséñanos a compartir generosamente para que nuestra mano izquierda no sepa lo que nuestra mano derecha está dando; que experimentemos suficiente alegría al saber que tú conoces lo que hay en nuestros corazones y en nuestras manos. Señor, tú que eres bueno y generoso, ayúdanos para que seamos ministros de tu generosidad y alegría.
Ayúdanos a expresarte nuestra gratitud y a revelar tu bondad compartiendo lo que somos y tenemos, con alegría y con toda sinceridad para que seamos el grano de trigo que da mucho fruto, como el diácono san Lorenzo, que imitó tu entrega.
Dos lecciones que nos da san Lorenzo, diácono y mártir: la caridad generosa para con los pobres y la disponibilidad total a la hora de dar testimonio de Cristo, hasta el martirio. “San Lorenzo, santo protector, santo benigno y clemente, por todo el sufrimiento y dolor que pasaste en tu cuerpo cuando cruelmente te martirizaron en la hoguera, por la confianza y esperanza que jamás dejaste de tener en la compasiva misericordia del Señor, te suplico [que] tengas en cuenta mis limitaciones y me ayudes a no desesperar y no perder la confianza en Él”. (“Oración a san Lorenzo para peticiones difíciles - La Luz de María”) Amén.
Vayamos a servir y amar generosamente. Feliz miércoles lleno de buenos pensamientos y amables deseos.
ORACIÓN DE LA MAÑANA
Bendito Padre omnipotente, te agradezco por este nuevo día, ya que con el nacer del sol, con mi despertar y con mi andanza por él, tengo la ocasión de estar más cerca de ti, de ser mejor servidor de lo que fui ayer.
Te agradezco por la familia en que me has puesto, por mis amigos que me guían por el bien y todo aquello que lleva por el camino hacia ti, que representan algo positivo en mi vida.
Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor, cada uno de mis pasos, para que sea ejemplo de tu buen corazón a todos los que en sendero encuentre.
Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor, mi lengua, mis labios y mi voz, para que ellos sean defensores de tu palabra y transmisores de esta. Funde en mis manos tu santa sangre, Señor, que estén llenas de tu divina obediencia, para que mis labores sean bendecidas. Amén.
