En el despertar de un nuevo día te damos gracias, Señor, por todo lo que nos concederás en el camino que recorreremos, el bien que haremos, las personas a las que podremos dar esperanza y el testimonio que llevaremos en nuestro corazón. En este día en que celebramos al papa san león magno y te queremos pedir que como él seamos instrumento de tu amor, de tu misericordia y de tu paz. Danos el don de la sabiduría para saber qué palabras llevamos, danos el don de la paciencia para poder ayudar al impaciente y danos el don de la esperanza para ir a todos los que se han sentido afligidos y sin esperanza. Hoy miramos tu palabra y la comprendemos con el corazón. Tú nos dices que el siervo no merece gratificación y eso lo consideramos como cierto, porque el mismo trabajo que hace el siervo ya es su gratificación. Los que somos tus discípulos, los que nos sabemos hijos de dios, los que trabajamos fomentando la concordia, la fraternidad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el perdón, tenemos nuestra gratificación en ese mismo trabajo. Porque ¿qué más compensación queremos que encontrar la mano del hermano y su rostro que nos mira con un gracias en sus ojos? ¿qué más gratificación queremos que encontrarnos con la mano que nos ayuda y nos invita a levantarnos cuando estamos caídos? Nosotros tus seguidores somos como esos carpinteros o fontaneros que están felices de trabajar en lo suyo, que les encanta hacer las cosas bien por pura satisfacción personal. Nosotros tenemos la fortuna de haber sido invitados y llamados por ti para participar en tu reino. ¿hay mejor destino que ese? ¿podemos pedir alguna gratificación adicional más allá de sentirnos amados y queridos por ti? Gracias, Señor, por considerarnos tus servidores y enviarnos a amar y servir a nuestros hermanos. Amén. Un muy feliz y servicial martes.
10-nov.-2020 martes de la 32.ª semana del TO
