Pasar al contenido principal

10-oct.-2023, martes de la 27.ª semana del Tiempo Ordinario

«Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará»

En tus manos hemos despertado y en tus manos queremos permanecer. Gracias, Señor, por este despertar que nos anuncia un nuevo día en el que te pedimos nos llenes de esperanza, pero ante todo nos regales los dones necesarios para compartirlos con las personas que nos encontraremos en este día y también las que llevamos en nuestro corazón.

Nos has invitado a estar contigo, a escuchar tu mensaje de paz y de amor. Que sepamos acogerte de corazón y que aprendamos de ti a acogerte también en los hermanos que nos suplican, cuando nos piden perdón y un poquito de calor humano, de paciencia, esperanza y alegría. Que no pasen de largo ante nosotros. Tú has venido para ser nuestro huésped. Que en nuestra vida de cada día estemos siempre abiertos a cualquier necesidad. Ayúdanos a reconocerte y a acogerte en todos los que se acercan a nosotros. En cada encuentro ofrécenos tu gracia y tu amor. Danos la fortaleza necesaria para afrontar este día confiando en ti, sin preocupaciones ni carreras; que como María escojamos la parte mejor; que tengamos en cuenta las palabras que dirigiste a Marta: «Marta, Marta andas inquieta y preocupada...».

Hoy es un buen momento para recordar lo que nos dice la Palabra en Eclesiastés 3: «Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa: tiempo para nacer, y tiempo para morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado; tiempo para matar y tiempo para curar; tiempo para demoler y tiempo para edificar; tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para gemir y tiempo para bailar; tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas; tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos; tiempo para buscar y tiempo para perder; tiempo para conservar y tiempo para tirar fuera; tiempo para rasgar y tiempo para coser; tiempo para callarse y tiempo para hablar; tiempo para amar y tiempo para odiar; tiempo de guerra y tiempo de paz».

Ojalá escojamos el mejor tiempo de todos, el bello, el perfecto, el eterno: EL TIEMPO DE DIOS.

¡Feliz día! Recordemos que hay tiempo para todo, sobre todo, tiempo para amar y perdonar, tiempo para ser felices y tiempo para hacer el bien; tiempo para decir: "TE QUIERO".

Abrazos y bendiciones. Feliz martes, para acoger y escuchar.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.