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10-sep.-2023, domingo de la 23.ª semana del Tiempo Ordinario

... corregir en el tiempo oportuno; corregir con amor; corregir con humildad; corregir con paciencia; no corregir con rabia o resentimiento.

Gracias por el don de la vida en este día dedicado a tu amor y aproclamar las maravillas que haces en nosotros. Estamos viviendo este descanso que bondadosamente nos regalas y nos das la fortaleza necesaria para iniciar una nueva semana. Ahora nos ponemos en tus manos y esperamos que el cumplimiento de tu voluntad sea de servicio y fraternidad. Como el vigía siempre está alerta para avizorar al enemigo, así el profeta debe avisar a su pueblo contra el mal, y cada uno de nosotros estamos puestos para avisar y proteger a nuestros hermanos contra todo peligro. Permítenos abrir nuestros corazones a la verdadera fraternidad y a la corrección que lleva primero que todo sentimientos de amor. Que si corregimos a nuestros hermanos lo hagamos desde lo profundo de nuestro corazón con sentimientos de verdadero amor y verdadera bondad; no recriminando, sino apoyando para que de igual manera sintamos en nuestros corazones que el verdadero perdón pasa por el amor y la solidaridad. Cólmanos ahora de la plenitud de tu presencia, para que sepamos aceptarnos y aprender a vivir unos con otros.

Te ofrecemos nuestra buena voluntad y te pedimos nos des fuerza para acogernos mutuamente con bondad y verdadera fraternidad. Si queremos cumplir tu voluntad, Señor, tenemos que —como nos dice hoy san Pablo— amar verdaderamente a nuestro prójimo. Esa es la única manera que tenemos nosotros de sentir la felicidad. Tenemos que ser vigías, vigías en el amor, vigías en fraternidad y vigías en solidaridad. Permítenos abrir nuestros corazones en humildad y sencillez cuando tengan que corregirnos o cuando tengamos que hacerlo. Que hagamos la corrección de la misma manera que tú nos corriges, únicamente en tu amor, porque lo haces como un padre bondadoso, como el padre de la misericordia y como padre del perdón. Que si llamamos la atención, lo hagamos sin herir sentimientos o abrir más heridas, recordando cosas del pasado o tratando de tener siempre la razón. Que nuestra mirada sea a los ojos del hermano y sea una mirada de compasión, como la tuya, porque eres compasivo con nosotros. Alabado y adorado sea tu glorioso nombre.

Feliz y descansado domingo para todos. REGLAS DE ORO: corregir en el tiempo oportuno; corregir con amor; corregir con humildad; corregir con paciencia; no corregir con rabia o resentimiento. Los abrazo y los bendigo. Un muy feliz y compasivo domingo.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.