Un nuevo día nace para cada uno de nosotros y, motivados por la felicidad de un nuevo amanecer, te damos gracias por nuestra vida y el deseo de servir y amar con los sentimientos de santa Clara, a quien celebramos hoy; su humildad y pobreza son ejemplos de confianza en Ti. Ella comprendió que para poseerte se debe ser libre de cosas que nos distraen y alejan de ti.
Danos la riqueza de mantener viva nuestra libertad interior con respecto a posesiones y apegos y ábrenos a la verdadera riqueza, que consiste en entregarnos generosamente a ti y a nuestros hermanos. Que sepamos tomar alegremente la cruz de cada día, sabiendo que es la cruz del amor, la entrega y el servicio, que no es pesada porque tú nos ayudas a llevarla. Permítenos ayudar a otros a llevar la de otros, que en ocasiones se hace pesada por que no se sabe llevar, porque ponen en su peso el pesimismo, la desesperanza y los agobios de cada día.
Que miremos con optimismo y mucha esperanza este día viernes que nos señala el fin de otra semana que bondadosamente nos has regalado.
Bajo la protección y el amparo de nuestra Madre la Virgencita y de santa Clara nos colocamos. Amén.
Hoy sea día de fraternidad y solidaridad con los necesitados y los que viven dificultades.
“Señor, dame la fuerza para cargar la Cruz de cada día”. “El dolor ORADO es CONSOLADO por DIOS”.
