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11-feb.-2023, sábado de la 5.ª semana del Tiempo Ordinario

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Al darte gracias, Señor, por esta semana que estamos terminando nos ponemos en tus manos. Hemos podido vivir momentos de alegría y momentos de satisfacción por todo lo realizado y también momentos de dificultad pero gracias, Señor, por enseñarnos a superarlos. Qué dicha para nosotros honrar en este día tan especial a nuestra Madre Santísima en esta advocación tan linda de Nuestra Señora de Lourdes. A ella le pedimos por los que buscan con impaciencia encontrarse contigo más profundamente, para que experimenten tu cercanía en la oración y en los hermanos que les mostramos sencillez. Lo mismo te pedimos, gracias a la intercesión de tu Madre, por los enfermos y los que sufren, de manera que en su sufrimiento sean conscientes de que Tú les conoces y les amas. Que todos los que acudimos a Ti, encontremos fe y salud de cuerpo y de mente, fortaleza en la debilidad y alegría en tu amor. Ayuda, Señor, a aquellos cuyos sus cuerpos están atormentados por el dolor y sus corazones están atravesados con una espada de ansiedad y sufrimiento. Dales el valor de la fe para que sigan esperando en ti y confiando en una plena recuperación para que con corazón agradecido te den gracias con un buen testimonio de vida.

Hoy te queremos ofrecer los panes de nuestra sinceridad, nuestro servicio, nuestra entrega, nuestra disponibilidad y nuestro corazón junto con los peces de la misericordia y de la bondad para que así por el amor  sigas alimentando a nuestros hermanos que tienen hambre de ti. Hoy, nos preguntarás: ¿cuántos panes tenéis?  Pide tu ayuda. Dale tu oración: ¡es un pan! Dale tu Eucaristía vivida: ¡es otro pan! Dale tu decisión por la reconciliación con nuestros hermanos, ¡es otro pan! Dale tu reconciliación sacramental, es otro pan! Dale tu pequeño sacrificio, tu ayuno, tu solidaridad: ¡es otro pan! Dale tu amor a su Palabra, que te da consuelo y fuerza: ¡es otro pan! Dale, en fin, lo que Él te pida, aunque creas que sólo es un poco de pan. Como nos dice san Gregorio de Nisa, «el que parte su pan con los pobres se constituye en parte de aquél que, por nosotros, quiso ser pobre. Pobre fue el Señor, no temas la pobreza». Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos hoy y siempre. Amén.

Feliz fin de semana.

MIS HERMANOS: OFRECERÉ LA EUCARISTÍA DE HOY A LAS DOCE DEL DÍA POR TODOS NUESTROS HERMANOS ENFERMOS.

ORACIÓN

Oh, amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón, para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches, Pero acuérdate que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.

¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).

Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros. Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros. Salud de los enfermos, rogad por nosotros.

Rezar tres Avemarías.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.