Hermoso despertar para contemplar el nacimiento de un nuevo día lleno de bendiciones y ánimos renovados para caminar por las sendas que tú nos señalas en cumplimiento de tu voluntad. Tus encuentros cotidianos nos llenan de alegría porque cada encuentro contigo es un encuentro de amor y una nueva experiencia que es esperanzadora. Este hombre es endemoniado y mudo encuentra una verdadera paz y un amor que viene de ti; tu mirada a este hombre endemoniado es mirada compasiva, expulsas el mal y viene la compasión. Hoy, al igual que en ese tiempo, vamos sintiendo cansancio y abandono, porque muchas veces extraviamos el camino y nos alejamos de ti. Pero tu bondad y misericordia son solidarias y sientes compasión cuando nos encontramos como la oveja perdida. Permítenos, Señor, que nuevamente escuchemos tu voz y seamos verdaderos trabajadores en la mies.
San Benito abad nos ayude a comprender las palabras tan hermosas en la regla que él inspiró: “ORA ET LABORA; ORA Y TRABAJA”. A tiempo y a destiempo; cuando Dios quiera y como Dios quiera. Amén.
Te alabamos, te adoramos y te bendecimos, te glorificamos y te damos gracias.
Un muy feliz y fructífero martes.
