Hoy iniciamos una semana en tu nombre y nos levantamos con energía, optimismo y deseos de hacer las cosas de la mejor manera.
Señor, Te damos gracias porque siempre anduviste haciendo el bien y ninguna ley te podría impedir de llevar a cabo tu misión de vida y amor. Que tu Espíritu Santo nos ilumine para entender tu mentalidad y para conceder el primer lugar a lo que es realmente importante en nuestra vida; para que vivamos, ante todo, por la ley del amor proclamada y vivida por ti.
Tenemos miedo de volvernos rígidos e inflexibles en nuestras prácticas y actitudes, aun con las mejores intenciones te pedimos de corazón: guárdanos siempre generosos y flexibles de corazón, y atentos a tu presencia y a tu llamado a través de la gente que nos rodea. Que nunca seamos un obstáculo para cualquier bien realizado en tu nombre. Tengamos presente, que cualquier día y a cualquier hora, a cualquier hermano es importante hacer el bien, porque eso hace más grande y maravilloso nuestro día. Gracias, Señor, por esta Palabra tan hermosa que nos llena de fortaleza: “LEVÁNTATE” de tus parálisis de envidia, desánimo, desconsuelo y desesperanza: “PONTE EN PIE”.
Que Dios todopoderoso nos bendiga por el bien que todos hacemos en nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y que esta bendición permanezca para siempre y nos ayude en todo momento a cumplir tu voluntad. Feliz y santa semana para todos, llena de fe y optimismo.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
En los Evangelios, muchas páginas relatan los encuentros de Jesús con los enfermos y su compromiso por curarlos. Él se presenta públicamente como alguien que lucha contra la enfermedad y que vino para sanar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. (…) Jesús nunca se negó a curarlos. Nunca siguió de largo, nunca giró la cara hacia otro lado. Y cuando un padre o una madre, o incluso sencillamente personas amigas le llevaban un enfermo para que lo tocase y lo curase, no se entretenía con otras cosas; la curación estaba antes que la ley, incluso una tan sagrada como el descanso del sábado (cf. Mc 3, 1-6). Los doctores de la ley regañaban a Jesús porque curaba el día sábado, hacía el bien en sábado. Pero el amor de Jesús era dar la salud, hacer el bien: y esto va siempre en primer lugar. (Audiencia general, 10 junio 2015)
