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12-jul.-2022 martes de la 15.ª semana del Tiempo Ordinario

Abre nuestras mentes y corazones para poder percibir los signos de tu presencia

Bendiciones abundantes nos regalas en este día, porque tenemos mucho para dar y compartir. Nos regalas la vida, y la ocasión de levantarnos, de contemplar las maravillas de la creación, de regocijarnos en las personas que amamos y poder expresarles nuestro cariño, pero ante todo porque podemos elevar nuestras oraciones a ti.

Señor, con mucha frecuencia somos ciegos e insensibles a las maravillas que tú haces entre nosotros y al amor que nuestros hermanos nos muestran. Abre nuestras mentes y corazones para poder percibir los signos de tu presencia en el bien que tantos hermanos nos hacen a nosotros mismos y a los demás. Danos la gracia de poder sentir también tu presencia en los afligidos y en los que sufren, porque muchas veces cerramos los oídos de nuestro corazón a las palabras que nos diriges para impulsarnos en el camino de la conversión. Danos la gracia de aceptar tus palabras, motivadas sin duda por tu profunda preocupación por aquellos que tú amas. Concédenos una actitud abierta que nos permita sentir cómo Tú cuidas de nosotros y cómo estás cerca en la cotidianidad de nuestras vidas. Ayúdanos a responder propiamente a tu cuidado cariñoso, con actitudes de humildad y sencillez y con generosidad de servicio, para que no tengas desilusiones por nuestro negativo proceder. Gracias Señor, porque sabemos que nos amas y quieres lo mejor para nosotros. Guíanos y guárdanos de todo mal y ante todo danos tu gracia para que todo lo realizado en este día sea de tu agrado.

Que Nuestra Virgencita, Madre tuya y Madre nuestra, sea nuestro auxilio y protección. Amén.

Feliz martes lleno de optimismo, bondad, sinceridad y muchísima PACIENCIA. 

Los abrazo y los bendigo.

REFLEXIONEMOS Y OREMOS EN ESTE DÍA

Procura levantarte cada día a una hora fija y temprano. Así tendrás tiempo para todo. Te levantarás con prontitud, fervor y modestia: Hecha devotamente la señal de la Cruz y, después de haberte vestido y arreglado (pues estarás en presencia de Dios especialmente al ofrecer tu día), puedes rezar las siguientes oraciones, y mejor si lo haces de rodillas, delante de alguna imagen. Por la mañana, al medio día y por la noche reza el "Angelus" o el "Regina Cæli" Rezar cada cierto tiempo alguna jaculatoria te mantendrá en presencia de Dios y te evitará caer en pecado.

Señor Dios Omnipotente, que nos has permitido llegar al principio de este día, guárdanos hoy con tu poder, para que no caigamos en pecado, antes bien, todos nuestros pensamientos, palabras y obras se dirijan a cumplir tu Santa Ley.

Padre Nuestro, Ave María, Credo

Señor Dios del Cielo y de la tierra dígnate dirigir, santificar, guiar y gobernar en este día nuestros corazones y nuestros cuerpos, nuestros sentidos, palabras y acciones según tu Ley y por el camino de tus mandamientos, para que aquí y en la eternidad merezcamos, por tu favor, ser salvados y libres ¡Oh, Salvador del mundo! que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Encomiéndate a la Santísima Virgen, diciendo:

¡Oh, Virgen y Madre de Dios! Yo me entrego por hijo tuyo, y en honor y gloria de tu pureza, te ofrezco mi alma y cuerpo, mis potencias y sentidos y te suplico me alcances la gracia de no cometer jamás pecado alguno. Amén.

Madre aquí tienes a tu hijo. – Madre aquí tienes a tu hijo. – Madre aquí tienes a tu hijo. En ti Madre mía dulcísima he puesto toda mi confianza, jamás quedaré confundido. Amén.

Ave María

Ángel de Dios, que eres custodio mío, ya que la soberana Piedad a Ti me encomendó, ilumíname, guíame, rígeme y gobiérname en este día. Amén.

https://www.ewtn.com/es/catolicismo/devociones/oraciones-de-la-manana-15285

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.