Señor, te entregaste por nosotros en la cruz y has resucitado de entre los muertos. Nosotros no hemos visto las señales de los clavos en tus manos, ni hemos tocado la herida de tu costado, pero creemos que estás vivo y presente aquí en medio de nosotros. Abre nuestros corazones a tu palabra y déjanos tocarte en el pan de la Eucaristía para que nos alces por encima de nuestras culpas y nos cambies en hombres y mujeres nuevos. Lo más importante es que podamos dar testimonio de Ti, como Resucitado. Hoy nuevamente nos dices: “La paz esté con ustedes”. Realmente vives en medio de nosotros. Déjanos que te Toquemos en nuestra oración y en nuestra cercanía e intimidad contigo. Amén.
Como Pedro, sigamos dando un testimonio esperanzador, valiente y convincente. Un muy feliz y santo jueves vocacional. Los abrazo y los bendigo en el Nombre del Señor Resucitado.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Hay un detalle aquí en esta descripción. El Evangelio dice que los apóstoles “por la gran alegría no acababan de creerlo”. Tal era la alegría que tenían que no podían creer que fuera verdad. Y un segundo detalle: estaban atónitos, asombrados, asombrados porque el encuentro con Dios siempre te lleva al asombro: va más allá del entusiasmo, más allá de la alegría, es otra experiencia. Y estos estaban alegres, pero una alegría que les hacía pensar: pero no, ¡esto no puede ser verdad! .... Es el asombro de la presencia de Dios. No olvidéis esto estado de ánimo, que es tan hermoso. (…) Hermanos y hermanas, este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un “espíritu”, sino una Persona viva; que Jesús cuando se acerca a nosotros nos llena de alegría, hasta el punto de no creer, y nos deja asombrados, con ese asombro que solo da la presencia de Dios, porque Jesús es una Persona viva. Ser cristianos no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su amor, miramos, tocamos y nutrimos a los demás como hermanos y hermanas. Que la Virgen María nos ayude a vivir esta experiencia de gracia. (Regina Caeli 18 de abril de 2021).
