La noche ha pasado y nos saluda un nuevo día, un nuevo amanecer lleno de bendiciones, para darte gracias por la vida, la salud y el bienestar. Nos levantamos, vamos viendo y vamos sonriendo, podemos caminar y hablar. Por todo te alabamos, te bendecimos y te glorificamos.
Hoy te queremos agradecer por tu palabra que es aleccionadora en nuestro modo de confiar en ti. Muchas veces nos llegan los vientos huracanados, el fuego o las tormentas que no podemos calmar nosotros. Quitamos nuestra mirada de la tuya y no sentimos la suave brisa de la fe, la esperanza y la caridad con la que nos acaricias y que nos dice: "Ánimo soy yo, no tengáis miedo". Hoy te pedimos una fe firme que no vacile ni se debilite para que sigamos creyendo en ti, en tu palabra y en tu amor.
Pero tú sabes cómo, con frecuencia, nuestra fe es probada por dudas, incertidumbres y temores. Te pedimos que creamos firmemente que tú estás con nosotros para reavivar nuestra fe y darnos fortaleza para vivir aun contando con los riegos de dudas, vacilaciones y desesperanzas.
Sostén nuestra esperanza, tómanos de tu mano y danos el valor para caminar contigo por el camino de la vida y así quitemos nuestros miedos y temores y hagamos de tu palabra tranquilizadora el fundamento de nuestra vida y de nuestro deseo de amarte incondicionalmente.
Un muy feliz y descansado domingo sin preocupaciones ni dudas porque contamos con la ayuda del Señor. No olvidemos: "ánimo soy yo no tengáis miedo". Bendiciones.
