Bendiciones en este día que nos regala el Señor. Él nos llena con su alegría, su gozo y su paz. Pidámosle hoy que nada se oponga a su amor, que nos regale pensamientos positivos para levantarnos e iniciar nuestras actividades cotidianas en el nombre del Señor Jesús.
Qué importante para nosotros sentirnos iluminados por tu presencia, Señor, y fortalecidos por tus palabras, que nos invitan a dejar nuestras comodidades, salir de nosotros mismos e iniciar nuestras labores con pensamientos positivos. Es el momento para colocarnos en ti.
Hoy el profeta Joel nos invita al ayuno y la penitencia, «porque ya viene, ya está cerca el día del Señor». Para seguir este consejo del profeta, pensemos en un ayuno que todos podemos hacer y no nos hará ningún daño. Ya que estamos permanentemente “bombardeados de imágenes y de palabras”, podemos practicar el ayuno de palabras y de imágenes, imponernos esta disciplina corporal y espiritual, crear en nuestro interior espacios de silencio, evitar los comentarios que antes que hacer un bien se convierten en algo no conveniente y evitar las imágenes negativas para abrir nuestro corazón a la imagen verdadera de Dios, de su bondad, misericordia y verdad.
Qué hermoso, Señor, recibir de ti el entusiasmo y la alegría para que todas nuestras acciones sean para anunciar que el Reino ha llegado a nosotros y que tenemos que anunciarlo sin temor, como el verdadero reino de la esperanza del amor y la caridad. Ayúdanos, Señor, a estar contigo para poder recoger. Gracias por tu bendición, tu amor y misericordia. Te bendecimos, te adoramos y te glorificamos.
Un muy feliz y santificado viernes.
