Cuando la luz del sol alumbra en el horizonte nos anuncia que un nuevo día ha comenzado; se disipan las tinieblas y vemos con claridad lo que quieres pedirnos en este día.
Tu pensamiento, Señor, es muy diferente al nuestro porque tú nos invitas en este día a saber reconciliarnos con los que hayamos tenido dificultad, saber perdonar y tener sentimientos de reconciliación.
Qué hermoso poder comprender tus mandatos, especialmente la nueva ley del amor. Por eso, este día te pedimos nos des fortaleza para saber amar con los mismos sentimientos con que tú nos has amado. Danos la gracia de recorrer los caminos que nos propones amando de todo corazón y perdonando con sentimientos de generosidad. Que nuestros pies sean misericordiosos para que siempre nos apresuremos a socorrer a nuestros hermanos dominados por la fatiga y el cansancio, por el desánimo y el pesimismo. Que nuestro corazón sea misericordioso para que pueda experimentar las necesidades de nuestros hermanos y nuestros brazos sean misericordiosos para abrazar a todos aquellos con los que compartiremos este nuevo día. Te alabamos y te damos gracias. Amén.
Que María, nuestra Madre, nos ofrezca su amor y su intercesión en el cumplimiento de la voluntad del Padre celestial.
Feliz miércoles para todos y recordemos que Jesús nos ha invitado a amar y servir. ¡OJALÁ LO LOGREMOS!
