Pasar al contenido principal

14-may.-2023, domingo de la 6.ª semana de Pascua

«Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Qué bella mañana la que nos regalas para decirte gracias. Gracias por el amor de mi madre, gracias por haberme dado al ser más maravilloso, generoso y amoroso, desinteresado, lleno de bondad y de ternura. Gracias por mi madre y gracias por cada madre que representa tu presencia amorosa. Que hoy especialmente sepamos decirle todo lo que Ella representa para cada uno de nosotros como hijos.

Gracias, Señor, por este día dedicado a tu amor que misericordiosamente nos concedes para vivirlo en unidad, comprensión y armonía. Nos anuncias, Señor, en este domingo, que no nos dejarás desamparados. Tendremos un Defensor, el Espíritu de la verdad, que vive con nosotros y está con nosotros. «Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo». Nos dices estas palabras de consuelo y de esperanza. Sabemos que la Pascua va tocando a su fin, pero Tú sigues presente entre nosotros, por medio del Espíritu que es el que nos recrea y realiza la comunicación entre Tú y nosotros.

Danos el Espíritu de la Verdad, para que esté con nosotros y viva en nosotros y así sepamos a dónde nos encaminamos; y para que te sigamos en el camino que conduce a ti y a los hermanos.

Que este Espíritu encienda en nosotros tu amor para que hagamos visible y tangible la Buena Noticia de tu amor.

Que tu espíritu de sabiduría nos haga proclamar la certeza esperanzadora que tú irás al Padre, pero no nos abandonarás totalmente: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Ayúdanos, Señor, para que no tengamos miedo de dar testimonio de ti, ya que tú mismo eres nuestra fortaleza. Bendícenos, guárdanos y protégenos.

AGRADECIMIENTO A MI MADRE

Reflexionemos de manera especial en ese ser maravilloso, invaluable, tierno, disponible, amoroso, generoso y valioso como es NUESTRA MADRE. A ellas y para nuestra reflexión este bello poema:

Gracias madre, por regalarme la vida, por permitirme conocer el mundo, por darme fuerzas para ser cada día mejor.
Gracias por entregarme tu amor incondicional, por esos abrazos que me reconfortan y me hacen sentir que eres lo mejor que Dios puso en mi vida.
Madre, eres esa luz especial que siempre brilla cuando me siento en la oscuridad.
Eres esa puerta abierta para mí a toda hora.
Gracias por tu cariño infinito.

Jamás encontraremos en la vida cariño y ternura igual al de una madre.
Mi madre reza por mí, incluso cuando yo solo rezo por mí.
Mi madre se acuerda de mi incluso cuando ni yo mismo lo hago.
Mi madre me daría el mundo entero si estuviera en sus manos.
No hay amor que se pueda comparar. No dejes para mañana el abrazo que le puedas dar hoy a tu madre, un beso o una frase de agradecimiento, que para ella será el mejor regalo del mundo.
Solo el amor de una madre apoya a su hijo cuando todo el mundo deja de hacerlo.
Solo el amor de una madre confía cuando ningún otro cree.
Solo el amor de una madre perdona cuando ningún otro entendería.
Solo el amor de una madre resiste cualquier tiempo de prueba.
No existe otro amor terrenal que el de una madre.
Ojalá pudiera volver atrás el tiempo, no para ser niño de nuevo, sino para besar a mi madre que extraño cada vez más.
Felicidades madre allá donde estás y que Dios te tenga siempre en tu gloria.

¡FELIZ DÍA, MADRES! LAS QUEREMOS. GRACIAS POR TODO.

EN EL CIELO DESDE NUESTROS CORAZONES EL RECUERDO IMBORRABLE. GRACIAS MADRE QUERIDA. TE QUIERO Y TE EXTRAÑO.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.