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14-nov.-2023, martes de la 32.ª semana del Tiempo Ordinario

Que amemos y sirvamos desde el corazón y con el corazón para que al caer de la tarde te podamos decir: “somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”

Amanece y es hora de levantarse para dar gracias a Dios y hacerlo con optimismo, esperanza y fortaleza. Este día será de felicidad, de alegría y de grandes bendiciones y satisfacciones. Por eso lo iniciamos puestos en tus manos y confiados en ti. Retomaremos nuestras actividades confiando que nuestras obras y acciones sean bendecidas en tu bondad. Señor, Tú conoces lo que hay en nuestros corazones, sean buenas o egoístas nuestras intenciones, lo dejamos todo a tu juicio compasivo, pero te pedimos: confírmanos en la voluntad de servir con lealtad y amor a ti y a nuestros hermanos. Por lo demás, nos ponemos en tus manos para hacer el bien y no sentirnos superiores, sino humildes siervos tuyos que hacemos lo indispensable para sentirnos como tus servidores. Que amemos y sirvamos desde el corazón y con el corazón para que, al caer de la tarde, te podamos decir: “somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

Con fe, esperanza y caridad vamos optimistas en este día a iniciar nuestra semana laboral con fuerzas renovadas, con entusiasmo y alegría, para que la hagamos productiva y ante todo la vivamos con muchos deseos de servir. Nuestros caminos sean los que tú quieras que recorramos y tus pensamientos sean nuestra alegría. Amén.

Feliz y santificado martes. Nuestra semana laboral sea llena de éxitos y buenas satisfacciones porque contaremos con la ayuda y la presencia del Señor. Bendiciones y abrazos fraternos.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

¿Cómo podemos entender si realmente tenemos fe, es decir, si nuestra fe, aunque minúscula, es genuina, pura y directa? Jesús nos lo explica indicando cuál es la medida de la fe: el servicio. Y lo hace con una parábola que a primera vista es un poco desconcertante, porque presenta la figura de un amo dominante e indiferente. Pero ese mismo comportamiento del amo pone de relieve el verdadero centro de la parábola, es decir, la actitud de disponibilidad del siervo. Jesús quiere decir que así es un hombre de fe en su relación con Dios: se rinde completamente a su voluntad, sin cálculos ni pretensiones. Siervos inútiles; es decir, sin reclamar agradecimientos, sin pretensiones. “Somos siervos inútiles” es una expresión de humildad y disponibilidad que hace mucho bien a la Iglesia y recuerda la actitud adecuada para trabajar en ella: el servicio humilde, cuyo ejemplo nos dio Jesús, lavando los pies a los discípulos. (Ángelus, 6 octubre 2019

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.