Despertar para contemplar lo que nos regalas sea nuestra mayor motivación para iniciar una nueva jornada y hacerlo con sentimientos de gratitud. Gracias, Señor, por la vida; gracias por nuestras familias, por nuestros trabajos, pero ante todo gracias por tu presencia. No queremos ser como los nueve leprosos —que después de su curación fueron ante los sacerdotes a cumplir con la ley, pero se olvidaron de la gratitud—, sino como el samaritano, que volvió a ti para darte gracias. Con frecuencia olvidamos ser agradecidos contigo por los dones recibidos y no tenemos presente que siempre es más lo que nos das que lo que necesitamos. No permitas que olvidemos que tu amor llega a nosotros por medio de la gente que se preocupa de nosotros y nos ayuda.
Por todo el bien inmenso que hemos recibido, te damos gracias. De ti procede todo lo que somos y tenemos: sobre todo la vida, el perdón y el amor. Hoy te pedimos que nos concedas un corazón agradecido; que seamos agradecidos por las cosas buenas, no solamente por tener suerte en la vida o por la felicidad de sentirnos realizados, sino por tenerte a ti.
San Alberto Magno, nos recuerda que si hay que renunciar a las comodidades lo hagamos gustosos con tal de servirte verdaderamente. Como el Samaritano volvemos a ti a darte gracias por lo que somos y tenemos. Bendícenos en este día y guárdanos en tu amor. Amén.
Hoy, nuestros sentimientos sean de corazón agradecido en servicio y fraternidad. Caminemos en la dirección del Señor. ¿Por qué y de qué le damos gracias a Dios? Los abrazo y los bendigo. Feliz miércoles.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Naturalmente todos estaban felices por haber recuperado la salud, pudiendo así salir de esa interminable cuarentena forzada que les excluía de la comunidad. Pero entre ellos hay uno que a la alegría añade alegría: además de la sanación, se alegra por el encuentro sucedido con Jesús. No solo está libre del mal, sino que ahora también posee la certeza de ser amado. Este es el núcleo: cuando tú das gracias, expresas la certeza de ser amado. Y este es un paso grande: tener la certeza de ser amado. Es el descubrimiento del amor como fuerza que gobierna el mundo. Sobre todo, no dejemos de agradecer: si somos portadores de gratitud. (Audiencia general, 30 diciembre 2020)
