Alegre inicio de día para ponerlo en tus manos, Señor, y sonreír para que sea el día que cada uno deseamos. Felices los días de una buena celebración, cuando podemos olvidar nuestras preocupaciones por un tiempo, gozar de la mutua compañía y reír, cantar, bailar y ser felices. Tenemos suerte si tenemos días así de vez en cuando, un día de fiesta y de auténtica alegría. Esto es lo que Tú deseas para todos nosotros. Nos has invitado a la felicidad sin límite y, como prenda de ello, nos invitas a vivir en tu amor y participar, de tu banquete festivo.
¿Tomamos en serio y damos importancia a esta invitación? ¿Somos conscientes de que todos estamos invitados, incluso los débiles, los pobres y los tristes? Es tiempo propicio para ponernos nuestro traje de fiesta, nuestro traje de humildad, servicio y generosidad y estar dispuestos a aceptar tu generosa invitación; no permitas que nuestras actividades del día a día sean obstáculo para aceptarla —especialmente cuando nuestro tiempo no sea el tuyo— ni que nuestros intereses vayan por encima de los tuyos.
Que al lado de tu banquete encontremos motivos de esperanza en nuestra realidad: vivir en hartura y hambre, en riqueza y en pobreza. Que estemos preparados para todo ya que en ti confiamos y en ti esperamos. Mejor aún, que nuestra frase sea la de san Pablo: "TODO LO PUEDO EN AQUEL QUE ME CONFORTA". Danos una confianza grande en este día para que Sonriamos hoy a la vida que nos regalas y la vivamos en alegría y optimismo. Dios nos ama y está con nosotros.
Un muy feliz Domingo y un feliz puente de descanso.
