En la alegría y la esperanza de iniciar un nuevo día te damos gracias. Al iniciar nuestra jornada laboral nos ponemos en tus manos y te pedimos que bendigas las obras de nuestras manos y ante todo que sea tu presencia en cada uno de nosotros. Haznos más conscientes de la pobreza y de la vaciedad de nuestros corazones y del valor superficial y pasajero de las cosas materiales y mundanas a las que nos apegamos. Convierte nuestros corazones y fíjalos en las riquezas y personas que no se devalúan jamás: tú y nuestros hermanos. Despiértanos y danos el valor de caminar en esta hermosa aventura de esperanza y amor. Que nos preguntemos a nosotros mismos no lo que hemos hecho por ti, sino qué es lo que no hemos hecho todavía y lo que aún nos queda por dar. Ayúdanos, Señor, a ser desprendidos y a confiar en Ti. No podemos decir que no hay que dar importancia al dinero, que hay que ser pobres y desprendidos, que no hay que preocuparse tanto por ganarlo, hay que tener lo que Tú nos quieres regalar, ya que tú bendices y multiplicas. Solo te pedimos que no pongamos única y exclusivamente nuestra confianza en él y nos olvidemos de Ti. Te bendecimos y en ti confiamos. Amén.
Iniciemos nuestras labores pensando en estas palabras: dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo». Feliz martes de inicio de semana laboral.
