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16-jun.-2023, viernes de la 10.ª semana del Tiempo Ordinario

Solembidad del Sagrado Corazón de Jesús

Al abrir los ojos y comenzar una nueva jornada en esta hermosa mañana que nos regalas comprendemos la grandeza de tu amor. Nos has amado desde siempre para que amemos de igual manera como Tú nos has amado. Qué alegría saber que en este día podemos dar, en nuestro servicio a los hermanos, la generosidad de nuestro amor. Concédenos que hoy, al celebrarte en tu Sagrado Corazón, nos acojamos a tu misericordia para saber que nunca nos debemos sentir acongojados y mucho menos cansados o agobiados ante situaciones adversas o negativas. Sabemos que nuestro yugo son nuestras preocupaciones y nuestras ansiedades, pero tú nos dices que nada debe preocuparnos si contamos contigo; nuestras cargas serán más ligeras y nuestro yugo llevadero. Que, al estar cerca de culminar esta semana, seamos colmados de tu bendición y misericordia y tengamos la alegría de haber realizado las obras y acciones que tú esperaste de cada uno de nosotros. A tu Sagrado Corazón, bondadoso y misericordioso nos acogemos y a Él nos consagramos.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN

Rendido a estos tus pies, buen Jesús mío, considerando las incontables muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña como amigo tu queridísimo Corazón, te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo que contigo es puesto, y quiere hacerse digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de verdad te conocen, aman y sirven.

Recuerda que soy muy pobre, buen Jesús mío, y necesito de Ti, como el mendigo de la limosna que el rico le vaya a dar. Recuerda que tú que eres mi Maestro y necesito de tus sencillas enseñanzas para darme luz y guía en mi ignorancia. Recuerda que soy muy débil, tú que eres poderoso refugio de los débiles, y como caigo a cada paso necesito apoyarme en Ti para no recaer.

Selo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, soporte de pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De ti lo espera todo mi pobre corazón. Tú lo alentaste e invitaste, cuando en diversos momentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: “Vengan a Mí”, “aprendan de Mí”, “pidan”, “llamen”.

A las puertas de tu Corazón, vengo pues, y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, mi Señor, firme, formal y decidida entrega.

Tomalo tú, y dame en cambio, lo que sabes que me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

MEDITEMOS

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando al Corazón Inmaculado de María, sea nuestra guía en este camino hacia el Corazón de su Hijo Jesucristo.

Corazón sagrado de mi amado Jesús, yo, aunque pobre criatura, te doy y consagro mi persona, vida y acciones, penas y padecimientos, deseando que ninguna parte de mi ser me sirva si no es para amarte, honrarte y glorificarte. Esta es mi voluntad: ser todo tuyo y hacerlo todo por tu amor, renunciando con todo mi corazón a cuanto pueda desagradarte.

El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí. 9Gal 5, 22-239

REFLEXIÓN

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu. Escuchemos los latidos de amor a través de sus inspiraciones.

El Espíritu Santo nos llevará siempre al centro del amor, que es el Corazón de Jesús. Y estando dentro de ese fuego de amor, aprenderemos a vivir los frutos del Espíritu, los cuales vivió Jesús de modo ejemplar en obediencia filial al Padre.

En el Corazón de Jesús nos encontramos con el Padre gracias al Espíritu Santo. Y el Hijo hace y dice lo que ha visto y oído al Padre. Ver a Jesús es ver al Padre a través de la fuerza inspiradora del Espíritu.

ORACIÓN

PARECERME A TI

En cada oración, elevo una petición, dejo escapar un suspiro, un deseo hondo de perdón.

Veo mi pequeñez alargada por los años, caminos y tropiezos repetidos, misma culpa sin remiendo, viejos recuerdos que no olvido.

Parecerme a ti es mi oración más sencilla. Eso es todo, y parecería poco Señor, pero es una toda una vida. Mi sola petición de todo corazón.

Parece poco y es tan difícil, me precedes y me sostienes; caminas a mi lado, delante y deprisa.

Te siento tan cercano y a la vez tan lejano.

¿Qué me falta para ser imagen viva?

¿Qué me sobra para alcanzarte?

¿Cómo debo mirarte para imitarte?

¿Cómo debo buscarte y sostenerte?

¡Responde Señor! Pues en parecerme a ti está toda la vida y el éxito de mi peregrinar de cada día.

Parecerme a ti, escuchando tu palabra

Parecerme a ti, contemplando tu mirada

Parecerme a ti, tocando tu Eucaristía 

Parecerme a ti, volando por la fe

Parecerme a ti, amando tu corazón

Parecerme a ti, dando a mi hermano

Parecerme a ti, sosteniendo a mi prójimo

(Del Libro Jesús a mi alma, P. Guillermo Serra, L.C.)

ORACIÓN PARA REPETIR DURANTE EL DÍA

Corazón de Jesús, que enviaste el Espíritu de amor, hazme dócil a sus inspiraciones.

Autor: Padre Guillermo Serra, L.C.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.