Al darte gracias, Señor, por el inicio de este día y dispuestos a caminar contigo, te queremos pedir que nos acompañes y guíes. Terminando nuestra semana laboral, nuestro corazón es agradecido por los días de alegría y los días de dificultad, pero gracias a Ti logramos superar nuestros obstáculos.
Hoy te damos gracias por tu palabra y lo que nos dices en ella: muchas mujeres te seguían y te servían y lo hacían con la alegría y la seguridad de saber que tú estabas con ellas, las bendecías y las protegías. Regálanos, en este viernes que anuncia la finalización de otra semana, la posibilidad de ser verdaderos servidores y anunciadores de tus misterios de amor y discípulos de misericordia. Que nuestros hermanos con los que compartiremos este día se sientan llenos de tu presencia y que a todos nos llegue, al caer la tarde, la felicidad de haber realizado nuestras labores acertadamente.
Guárdanos en tu amor y tu paz y ayúdanos a ser auténticos en nuestros quehaceres de este día y poder ser testigos de tu Resurrección, como lo fueron nuestros santos Cornelio (Papa) y Cipriano (Obispo), que confiaron en Dios y te anunciaron en tu Resurrección; sean para nosotros, verdadero testimonio de fe y esperanza. Bendícenos para ser testigos de tu amor.
Felicidades en este viernes testimonial.
