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17-ago.-2022 miércoles de la 20.ª semana del Tiempo Ordinario

«Hoy, Señor, te damos gracias por la vida, la tierra y el sol. Hoy queremos cantar las grandezas de tu amor».

«Hoy, Señor, te damos gracias por la vida, la tierra y el sol. Hoy queremos cantar las grandezas de tu amor». Un día más de vida, alegría y amor. Ahora, al inicio de nuestra jornada, elevamos a ti nuestros corazones y nuestras oraciones. Señor: tú en bondad y amor estás por encima de nosotros. Tú odias el mal; sin embargo, das una oportunidad al que cae. Tú nos conoces como somos; aun así, nos amas.

Enséñanos tus sorprendentes maneras para que tus pensamientos lleguen a ser nuestros y para que compartamos con los que nos rodean todos los dones y la vida que nos has dado por la generosidad de tu corazón. Danos la gracia de tener corazón agradecido por tu llamada, bien sea al clarear del día, a media tarde o al caer de la tarde. No permitas que vayamos a ser envidiosos con nadie, sino que nos alegremos porque llamas a todos y les pagas de la mejor manera, con sentimientos de amor.

Danos la gracia de aceptar, comprender y aprender tu generosidad para vivirla con nuestros hermanos, sobre todo con los que llamas al caer de la tarde. Que nadie se quede sin trabajar en tu viña. Si toca laborar todo el día, lo hagamos con alegría y si tiene que ser al caer de la tarde, con más razón lo hagamos porque sabemos de tu bondad y generosidad. Bendícenos, guárdanos y protégenos ya que en ti confiamos y esperamos. Amén.

Un muy feliz, productivo y generoso miércoles.  

Reflexión del papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! La página del Evangelio narra la parábola de los obreros llamados a trabajar un día por el dueño de la viña... Ese propietario representa a Dios que llama a todos y llama siempre, a cualquier hora. También hoy, Dios actúa así: Sigue llamando a cualquiera, a cualquier hora, para invitarle a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que a su vez estamos llamados a recibir e imitar. No se queda encerrado en su mundo, sino que "sale": Dios sale siempre, en busca de nosotros; no se encierra, Dios sale. Busca continuamente a las personas, porque no quiere que nadie quede excluido de su plan de amor.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.