Pasar al contenido principal

17-jun.-2023, sábado de la 10.ª semana del Tiempo Ordinario

El Inmaculado Corazón de la Virgen María

Alegre mañana y amanecer esplendoroso para darte gracias por este nuevo día y lo que representa para nosotros el glorificar el Inmaculado Corazón de Nuestra Madre Santísima. Te damos gracias por el amor con que colmaste el Corazón de María, tu madre y también madre nuestra. Por tu gran bondad nos la has dado a nosotros para que abramos nuestros corazones a tu palabra y a tu amor, de forma que podamos buscar siempre tu voluntad en todo lo que proyectamos y hacemos.

Que Ella también toque nuestros corazones y los haga sensibles a las necesidades de nuestros hermanos, en sus tristezas y preocupaciones.

Danos la gracia de tener el mismo Inmaculado corazón de tu Santísima Madre:  sabio y obediente, para poder cumplir a la perfección tu voluntad. Un corazón firme y vigilante para que pueda aguantar sin miedo la espada de dolor y los momentos de dificultad.

Madre de la ternura, vela sobre nosotros, preocúpate por nosotros, ruega por nosotros y derrama las gracias que tu Hijo distribuye a través tuyo. Guárdanos en tu Inmaculado Corazón y haz que en los nuestros siempre estén el tuyo y el de tu Hijo, nuestro Señor.

Ayer celebramos la Misericordia en tu Sagrado Corazón y consagramos también nuestras familias. Permítenos consagrarnos al Inmaculado Corazón de tu Madre Celestial.

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones. Quiero ser como tú quieres que sea, hacer lo que tú quieres que haga. No temo, pues siempre estás conmigo. Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, con todo mi corazón y sobre todas las cosas.  Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.

¡Oh, Virgen María!, queremos consagrar hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan a vuestro Purísimo Corazón. Que nuestra casa, como la tuya de Nazaret, llegue a ser un oasis de paz y felicidad por   el cumplimiento de la voluntad de Dios; la práctica de la caridad y el abandono a la Divina Providencia.

¡Que nos amemos todos como Cristo nos enseñó! Ayúdanos a vivir siempre cristianamente y envuélvenos en tu ternura. Te pido por los hijos que Dios nos ha dado (se citan los nombres) para que los libres de todo mal y peligro de alma y cuerpo, y los guardes dentro de tu Corazón Inmaculado. Dígnate, Madre nuestra, transformar nuestro hogar en un pequeño cielo, consagrados todos a vuestro Corazón Inmaculado. Amén. ¡Corazón Inmaculado de María, sálvanos! 

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.