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17-may.-2023, miércoles de la 6.ª semana de Pascua

En ti vivimos, nos movemos y existimos, y tú vives en nosotros por medio de tu Santo Espíritu.

Despertar es el don maravilloso de la vida y sentirnos en tus brazos es la felicidad perfecta para iniciar nuestra labor cotidiana. Bendice, Señor, nuestros labios para que den testimonio de tu misericordia y amor; unge nuestras manos con el perfume de tu voluntad para que bendigan nuestra labor; abre nuestros ojos para que vean las maravillas de tu creación al amanecer; llena nuestro corazón de tu amor y misericordia y así poder tenerte como luz que de claridad a todas decisiones y obras que realizaremos.

En este día que nace, recibimos también de tu misericordia el don de la vida para disfrutarla y vivirla en alegría y felicidad. Por eso, hoy queremos disfrutarlo sirviendo a nuestros hermanos y realizando generosamente tus obras. Tú no estás lejos de ninguno de nosotros, porque en ti vivimos, nos movemos y existimos, y tú vives en nosotros por medio de tu Santo Espíritu. Quédate de verdad con nosotros, Señor; envíanos tu Espíritu de la verdad y, por medio de él, haz que ahondemos en nuestro conocimiento de la vida y de tu mensaje para que aceptemos la verdad plena y vivamos conforme a ella.

Que tu Espíritu de verdad venga a nosotros y nos guíe hacia la verdad plena, en nuestras relaciones mutuas y así encontremos la verdadera libertad de los hijos de Dios. Danos la fuerza suficiente para que todo en nosotros tenga durante este día la certeza de que estás a nuestro lado.  Que el amor de Nuestra Madre llene nuestros corazones de buenos sentimientos. Amén.

Un miércoles de alegría y felicidad para todos.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

El Espíritu Santo, luego, como promete Jesús, nos guía «hasta la verdad plena» (Jn 16, 13); nos guía no sólo al encuentro con Jesús, plenitud de la Verdad, sino que nos guía incluso «dentro» de la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión cada vez más profunda con Jesús, donándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y esto no lo podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristiano será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la Verdad actúa en nuestro corazón suscitando el «sentido de la fe» (sensus fidei) … Preguntémonos: ¿estoy abierto a la acción del Espíritu Santo, le pido que me dé luz, me haga más sensible a las cosas de Dios? Esta es una oración que debemos hacer todos los días: «Espíritu Santo haz que mi corazón se abra a la Palabra de Dios, que mi corazón se abra al bien, que mi corazón se abra a la belleza de Dios todos los días». (Audiencia general, 15 mayo 2013)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.