Pasar al contenido principal

17-oct.-2020 sábado de la 28.ª semana del TO

Bendecido y glorificado día en tu presencia, Señor. Gracias por lo que viviremos en esta nueva jornada y en este fin de semana. San Ignacio, Obispo de Antioquía en el siglo I, fue arrestado y condenado a ser arrojado a las fieras. Cuando iba hacia Roma, varias comunidades de cristianos lo recibieron con suma veneración. Él se lo agradeció afectuosamente en cartas escritas durante su viaje; los animó a adherirse firmemente a la fe y a permanecer unidos. Les pidió a los cristianos no impedir que muriera como mártir, porque “Yo soy trigo de Cristo; que los dientes de los leones me muelan, para así poder ser el pan sin mancha de Cristo”. Ojalá también nosotros nos convirtamos en el pan tuyo y nuestra vida se convierta en una eucaristía, una ofrenda de acción de gracias contigo mismo.

San Ignacio en su martirio supo identificarse contigo crucificado y fue sembrado como grano de trigo en los surcos de la tierra. Que, al morir el grano, crezca allí también la cosecha abundante de un nuevo amanecer. Concédenos poder seguirte de modo que nuestro amor y nuestra fe lleven vida y alegría a muchos más. Ayúdanos a seguirte fielmente como san Ignacio, viviendo no para nosotros mismos sino para los demás. Danos también la certeza de que el dolor y la misma muerte no son el final sino las semillas de un nuevo comienzo y de una nueva vida. Tu Espíritu nos colme de los dones que hoy nos quieras regalar. Dejémonos guiar por el espíritu. En este día bendícenos con tu amor y tu bondad. Amén.

Feliz y santificado fin de semana.