Camino de iniciar una corta semana, hemos despertado en esta hermosa mañana y lo hacemos dándote gracias y poniendo todo en tus manos: nuestros anhelos y esperanzas. No permitas, Señor, que nuestro corazón se nuble con pensamientos negativos y tengamos expresiones que no vayan de acuerdo con lo que nos pides: sinceridad y generosidad. Nuestros sentimientos externos sean iguales a lo que pensamos y hacemos. Nuestro pensamiento sea como el tuyo y nuestros sentimientos los que coloques en nuestros corazones.
Que el ejemplo de san Ignacio de Antioquía nos ayude en este día y como él estemos dispuestos a aceptar el sufrimiento si ése es el precio que hay que pagar para ser fieles a ti.. Él supo que en su martirio se identificaba contigo. También fue sembrado como grano de trigo en los surcos de la tierra para que de allí, al morir el grano, la cosecha fuera abundante de un nuevo amor y servicio.
En los signos de pan y vino recordamos que te diste a ti mismo como pan partido y repartido y como vino para alegría de todos. En este día, concédenos poder seguirte de modo que nuestro ardiente amor y nuestra fe profunda lleven vida y alegría a nuestros hermanos. Permítenos, Señor, blanquear nuestros corazones con sentimientos de sinceridad, de humildad y sencillez. Danos tu espíritu para que nosotros también nos comprometamos a hacer felices a los que nos rodean.
"Soy trigo de Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras… todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó” (san Ignacio de Antioquía).
¡Ánimo! que Dios nos ama, alegría y esperanza siempre en Dios.
Sea nuestro inicio de semana laboral, lleno de bendiciones y proyectos productivos en servicio, solidaridad y fraternidad. Los abrazo y los bendigo.
