Pasar al contenido principal

18 de marzo - 5º DOMINGO DE CUARESMA

https://arquimedia.s3.amazonaws.com/280/pequenas-comunidades-marzo/5-domingo-de-cuaresmapng-2.png

Contexto previo a Semana Santa

Estamos finalizando la cuaresma. Nos encontramos a escasos diez días para el Triduo Pascual; es decir, para los días JUEVES, VIERNES y SÁBADO SANTO. Para comprender y vivir la Semana Santa me gusta usar el hermoso ejemplo de un navío entrando en el puerto después de un largo viaje. Es una imagen de paz; las semanas de esfuerzo y tensión han concluido. La Iglesia es como esa embarcación. La Cuaresma ha sido un largo viaje, un tiempo de trabajo y disciplina; pero ahora, en la Semana Santa, el barco entra en el puerto; ha llegado el momento de descansar en la Pasión de Cristo Jesús. Puede que no sea fácil sacar tiempo para dedicar a Dios, pero esta idea de descansar en la Pasión sugiere la actitud mental que conviene tener al acercarse la Semana Santa. Podemos descansar en el pensamiento del amor de Dios, que está en el origen de todos los acontecimientos que conmemoramos en esta Semana: "Porque tanto ha amado Dios al mundo, que le ha dado a su Hijo unigénito" (Jn 3,16). Toda la Pasión fue motivada por amor, el amor de Dios hecho visible en Cristo Jesús. Una vez más es Juan quien nos lo afirma: "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin" (Jn 13,1).

 Durante la Semana Santa, en nuestra Parroquia, en comunión con toda la Madre Iglesia Católica, seguimos las huellas de nuestro Maestro Jesús. Las narraciones de la Pasión cobran nueva vida, como si los hechos se repitieran efectivamente ante nuestros ojos. Todos los acontecimientos que conducen al arresto, al proceso y a la ejecución de Jesús son recordados y celebrados. Paso a paso, escena por escena, seguimos el camino que Jesús pisó con sus pies durante los últimos días de su vida mortal.

 La liturgia de la Semana Santa surgió de la devoción de los primeros cristianos en Jerusalén, donde Jesús sufrió su Pasión. Desde los albores de la cristiandad, Jerusalén fue meta de peregrinaciones; y los peregrinos, entonces como ahora, gustaban de visitar los lugares de la Pasión: Getsemaní, el pretorio, el Gólgota, el Santo Sepulcro.

 Entre los más interesantes documentos de los primeros tiempos que han llegado hasta nosotros destaca el diario de viaje de la peregrina española Egeria. En él se contiene una descripción gráfica de la liturgia de Semana Santa tal como se celebraba en Jerusalén alrededor del año 400 de nuestra era.

 

 

Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.

Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán