Este día que comienza para cada uno de nosotros es un regalo maravilloso que Dios nos regala y que quiere que lo compartamos con todos los que amamos y los que debemos amar aún más. Iniciémoslo en alegría y felicidad. El Señor nos pregunta hoy “¿Qué han hecho ustedes con las muchas cosas y las personas que les he confiado?” y nos pide hoy rendimiento de cuentas, sobre nuestros empleos y trabajos, nuestras finanzas, nuestras familias y nuestras propias vidas. ¿Qué responderemos? Hoy tenemos que dar gracias a Dios que ha puesto tanto en nuestras manos… (las cosas materiales que poseemos, así como nuestros talentos y dones espirituales, nuestras familias, nuestras capacidades) y tenemos que saber que estos no son dones personales solamente para nuestro propio bien sino para servicio de nuestros hermanos.
Ayúdanos, Señor, a darte buena cuenta de ellos y que seamos buenos administradores. Lo más importante que podamos hacer oraciones y elevar súplicas confiadas por todos; ayúdanos para no tener tentaciones de ambición o fiebre de bienes materiales. Danos la gracia de servir únicamente a Dios, en amor y servicio. Bendícenos ahora y siempre para que sigamos alabando, adorando y bendiciendo tu Santo Nombre y que nuestra Madre sea nuestra gran intercesora. Amén.
Un muy feliz y descansado Domingo, con ánimos de unidad y armonía familiar. Abrazos y bendiciones en familia.
Reflexión del papa Francisco
El viaje de la vida implica necesariamente una elección entre dos caminos: entre la honestidad y la deshonestidad, entre la fidelidad y la infidelidad, entre el egoísmo y el altruismo, entre el bien y el mal... La conclusión del pasaje del Evangelio es contundente y categórica: "Ningún siervo puede servir a dos señores, pues o bien odiará a uno y amará al otro, o bien se dedicará a uno y despreciará al otro" (Lc 16, 13). Con esta enseñanza, Jesús nos exhorta hoy a hacer una clara elección entre Él y el espíritu mundano, entre la lógica de la corrupción, del abuso de poder y de la codicia, y la de la rectitud, la mansedumbre y el compartir.
Recomendado: Dios te toma de la mano, y sin darte cuenta, te consuela y te alivia en tus tiempos más difíciles. Preséntale tus necesidades.
