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19-jul.-2022 martes de la 16.ª semana del Tiempo Ordinario

Un nuevo día, un nuevo amanecer, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, son las que nos regalas.

Un nuevo día, un nuevo amanecer, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, son las que nos regalas. Gracias, Señor, al iniciar esta corta semana, porque nos colocamos en tus manos y te pedimos que seas nuestro guía, nuestra luz y nuestra compañía. Hoy nos invitas a tener mismos sentimientos tuyos, de modo que podamos cumplir la voluntad del Padre y escuchar agradablemente tu palabra; nos invitas a tener sentimientos de desprendimiento para dar frutos de amor: «¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? (…) Cualquiera que haga la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Para dar fruto debemos conocer a fondo tu vida, asumir que Tú eres nuestro hermano mayor y reconocernos como discípulos tuyos, y como tales dejarnos guiar por el Espíritu que nos fortalece y nos da fuerzas y energía para vivir en el camino que nos ofreces y ser tus testigos. Permite que vayamos a dar frutos de amor.

No nos desanimaremos, sino que viviremos dando verdadero testimonio de alegría de felicidad de entrega mutua y de amor constante. Líbranos de nuestras iniquidades, nuestros egoísmos y nuestra pereza. Ahora, Señor, iniciaremos nuestras labores y lo haremos llenos de esperanza y deseos de servicio generoso.

Muy feliz y paciente martes.

Oración de la mañana a la Virgen María (padre José Kentenich)

“¡Oh, Señora mía!, ¡oh, Madre mía!, yo me entrego completamente a Ti y, en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón; en una palabra, todo mi ser, ya que soy todo tuyo. ¡Oh, Madre de bondad!, guárdame y protégeme como hijo tuyo. Amén”.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.