Qué hermoso despertar nos regalas, Señor, para vivirlo en plenitud y llenarlo de ilusiones. Como sabemos confiar en ti, te pedimos que en este día conviertas nuestras tristezas en alegría y nuestros sufrimientos en consuelo, porque esos son los verdaderos rostros de la vida que queremos transformar.
San Felipe Neri solía decir: “Un santo triste es un triste santo”. Dios ama al que da y se da con alegría. Que Dios Padre nos conceda la alegría de sentirnos resucitados contigo. San Felipe nos enseña lo que significa no estar triste. La tristeza es el negativismo del corazón, porque nos lleva a vivir en soledad y en desilusión; es perder nuestra confianza en ti, Señor, y no dejar que tu palabra sea nuestro consuelo. Nuestra principal alegría es buscar la santidad por medio del servicio, la entrega y la disponibilidad, amando a nuestros hermanos y preocupándonos por cumplir la voluntad del Padre celestial.
Le dices a san Pablo: "no temas que yo estoy contigo”. Ante todo, Padre misericordioso y de bondad, confiamos plenamente en ti y sabemos que no quedaremos defraudados, que nuestra valentía está en anunciar tu palabra que es vida.
Hagamos que nuestra vida sea de bondad, de caridad; que ella ilumine nuestro caminar y nos ayude a verte a ti, Padre bondadoso y Señor de la misericordia, como la verdadera riqueza de nuestros corazones y de toda nuestra acción de servicio y entrega a nuestros hermanos. En este día queremos colocar nuestras vidas en tus manos para que tú nos permitas caminar cerca de tu corazón, mostrándonos el camino que deseas que recorramos en este día. Amén.
Feliz viernes para todos y que sea vivido en plenitud de buenas obras y acciones; que, a pesar del cansancio que podemos sentir por lo realizado en la semana, demos lo mejor del optimismo para terminar muy bien esta semana. Abrazos y bendiciones.
