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2-ago.-2023, miércoles de la 17.ª semana del Tiempo Ordinario

Señor: nuestro corazón permanece inquieto hasta que haya descubierto la paz que tú nos ofreces y los infinitos tesoros de tu amor

Abrir los ojos es el mayor regalo que nos das, porque al contemplar este nuevo amanecer, contemplamos también nuestras vidas con el deseo de iniciar este día llenos de energía y anhelos de servir y amar desde el corazón. Por eso elevamos nuestras oraciones a ti.

Señor: nuestro corazón permanece inquieto hasta que haya descubierto la paz que tú nos ofreces y los infinitos tesoros de tu amor. Ayúdanos a poner nuestra confianza y alegría, no en cosas frágiles y pasajeras, sino en ti, en tu Buena Nueva de salvación y en el reino que viniste a instaurar en medio de nosotros.

Haznos pobres de espíritu y receptivos, danos a cada uno de nosotros un corazón atento y sabio para seguir buscando hasta que te encontremos a ti en nuestros hermanos. Que no nos cansemos de buscar el tesoro escondido de la amistad, la generosidad y la esperanza. Permítenos, a todos con los que compartamos este día, que encontremos también la perla fina de las palabras optimistas y amorosas y de los buenos y bondadosos sentimientos para amar y servir, porque sabemos que contamos contigo, con tu presencia y tu bondad.

Nuestra Madre, la Virgencita, nos muestre su ternura y en su santo regazo nos guíe hasta ti, nuestro único y verdadero tesoro. Amén.

Bendecido miércoles para todos.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.