Un día más, un amanecer lleno de esperanza y un horizonte en el que miramos con ojos de fe qué nos pedirá el Señor y qué le podremos ofrecer.
Señor: en este día te ofrecemos nuestro amor y cariño y nuestro deseo de hacer las cosas según tu voluntad. No queremos defraudarte. No queremos ser como la higuera que no da fruto. Queremos ser hombres y mujeres de fe, esperanza y caridad, proclamadores de tu misericordia y con sentimientos que expresen verdaderamente tu sentir. Que nuestra oración llegue a ti como intercesión por todos nuestros hermanos. Que cada uno —con el don que se le ha dado— se ponga al servicio de los demás. Aumenta nuestra fe y danos la ocasión de pedirte con el corazón: salud, sabiduría e inteligencia según tu querer y en tu Palabra: “todo cuanto piden en la oración, crean que se lo han concedido y lo obtendrán”. Nuestra oración sea confiada y llena de perdón. Amén.
Feliz primer viernes dedicado a Nuestro Sagrado Corazón. Dios de la vida y de la fe nos guíe y María nos proteja.
Alabanza al Sagrado Corazón de Jesús
¡Alabado sea el sagrado Corazón de Jesús en el santísimo sacramento del Altar! ¡Sea por siempre bendito y alabado! ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío! Confío: el pasado a vuestra misericordia, el presente a vuestro amor y el futuro a vuestra providencia.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
«Padre, ¿qué tengo que hacer para esto?». «Pídelo al Señor, que te ayude a hacer cosas buenas, pero con fe». Sencillo, pero con «una condición» que es Jesús mismo quien la indica: «Cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas». (…) Jesús maldice la higuera porque es estéril, «porque no puso de su parte para dar fruto», convirtiéndose así en el símbolo de la «persona que no hace nada para ayudar, que vive siempre para sí misma, a fin de que no le falte nada». Estas personas, al final «llegan a ser neuróticas». Y «Jesús condena la esterilidad espiritual, el egoísmo espiritual» de quien piensa: «Yo vivo para mí: que a mí no me falte nada y los demás que se las arreglen». (Homilía Santa Marta, 29 mayo 2015)
