Con un corazón lleno de sentimientos iniciamos este día dándote gracias por todo lo que recibimos y recibiremos de Ti. No queremos ser desagradecidos, como en tantas ocasiones lo somos, sin darnos cuenta muchas veces lo mucho que nos das. Hoy en tu palabra nos muestras que la mayor riqueza la tenemos en la tierra bien abonada y en la preciada semilla que se tiene que sacrificar para dar cosecha abundante, a pesar de las piedras abrasadoras, de las sarzas que tratan de ahogarlas; pero siempre hay actitudes positivas para que la semilla llegue a la tierra de esperanza y de consuelo para ser regada por el agua del amor. La cosecha será abundante si confiamos en el Verdadero Sembrador que con bondad siembra en nuestros corazones la semilla verdadera de servicio y entrega. Gracias, Señor, por darnos la ocasión de tener corazones abonados y disponibles. Amén. Un muy alegre y productivo miércoles de ilusiones.
Hoy, día de fiesta patria, demos gracias a Dios por nuestra Patria querida y a veces herida por la violencia y la corrupción, pero sigue siendo grande y llena de riqueza en todas las gentes que nos rodean.
"Colombia, patria mía: Te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande, respetada y libre. En ti amo todo lo que me es querido; tus glorias, tu hermosura, mi hogar, las tumbas de mis mayores, mis creencias, el fruto de mis esfuerzos…"
Reflexión papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, en el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús cuenta a una gran multitud, la parábola, que todos conocemos bien, del sembrador, que echa la semilla en cuatro terrenos diferentes... Esta parábola nos recuerda que la Palabra de Dios es una semilla que en sí misma es fructífera y eficaz; y Dios la esparce por todas partes, sin reparar en desperdicios. Así es el corazón de Dios. Cada uno de nosotros es tierra en la que cae la semilla de la Palabra; nadie está excluido. La Palabra se nos da a cada uno de nosotros. Podemos preguntarnos: ¿qué tipo de terreno soy?
