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20-oct.-2020 martes de la 29.ª semana del TO

En el nuevo amanecer de la vida de cada uno de nosotros, expresamos gratitud por tu bondad y tu amor. Hoy permítenos corresponderte amando más, sirviendo más y perdonando más. Al ofrecerte nuestra oración, san Pablo nos recuerda que con tu vida, muerte y resurrección nos has traído la vida en abundancia, la vida divina, la vida de hijos de Dios y la vida de hermanos, la vida eterna y feliz, porque somos morada de Dios edificada sobre la roca de los apóstoles. Tú nos ofreces todos estos regalos de manera amorosa y gratuita. Ayúdanos a aceptar tu generosidad. Queremos unirnos plenamente a ti, a tu persona y tu mensaje para que nuestros pensamientos sean como los tuyos, nuestra manera de amar sea como tú nos amas, nuestros sentimientos sean tus sentimientos y así ─insprirados en las palabras de san Pablo─ podamos expresar “ya no soy yo quien vive sino que eres tú quien vive en mí”.

Con tu gracia y tu amor, concédenos la alegría de estar vigilantes, con ojos abiertos para escuchar y responder a las diferentes maneras que tienes de llamar a nuestra puerta, para que “apenas vengas y llames” te abramos y te acojamos en nuestro corazón. Que no vivamos despreocupados y despistados, sino muy atentos, “con la cintura ceñida y encendidas las lámparas”, ante las visitas, llamadas, e insinuaciones que continuamente nos haces y, sobre todo, te podamos responder con generosidad y alegría: “aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. A ti te glorificamos, te bendecimos y te damos gracias. Que nuestro martes sea lleno de tu generosidad y bondad. Amén.

Bendiciones abundantes y abrazos fraternos.