Hoy te damos gracias por este día de descanso que nos concedes y al iniciarlo, podemos preguntarnos: ¿Cuáles serán las puertas estrechas de nuestra vida en las que tenemos que esforzarnos en entrar? ¿Estamos abiertos al sueño de Dios? No temamos que el Señor nos corrija nuestras contradicciones o falsas seguridades y fortalezca nuestras manos débiles y las rodillas vacilantes.
Hoy Señor, queremos ser dóciles y humildes para reconocer nuestros momentos de debilidad espiritual y cuando hemos buscado entrar no por la puerta estrecha sino por la ancha de nuestras comodidades y personalismos. Ayúdanos a manifestar nuestro gran deseo de servicio y entrega para que nuestra estrecha puerta de la fe la esperanza y el sacrificio sea la esperanza de encontrarte con los brazos abiertos. Ayúdanos a ser humildes y sencillos de corazón, para dejarnos guiar por el camino de tu reino. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.
Feliz día del Señor. Descansado Domingo.
