Tu bondad y misericordia nos permiten darte gracias en este día y celebrar el don de la vida como lo hizo María Magdalena. Salimos de la noche y estrenamos la aurora de un nuevo día. «¿Que has visto de camino María en la mañana? A mi Señor resucitado». Que alegría para ella poder decir esas palabras. Que alegría para nosotros iniciar esta mañana y ser testigos del amor del Resucitado. Alegre mañana para expresar sentimientos.
Señor, María Magdalena te buscó con el afán de una persona que te amaba profundamente y que temía haberte perdido. Cuando ella te reconoció, la hiciste testigo de la resurrección. Ayúdanos a descubrir tu presencia en la gente que nos rodea y que ellos, a su vez, reconozcan que Tú vives en nosotros. Haz que, como María Magdalena, sepamos dar testimonio entusiasta de que Resucitaste y vives hoy en nosotros y con nosotros.
Queremos que nuestras vidas reflejen el amor que tú tienes por nosotros y que nos fortalece cada vez más en tu testimonio. Ayudanos a decir como Magdalena: «He visto al Señor y ha dicho esto». Amen. Danos la gracia y la alegría para que, en fe y esperanza, sigamos siendo testigos de tu Resurrección. Gracias, Señor, por esta corta semana laboral y que, al caer de la tarde, logremos recoger la cosecha de ilusiones y bendiciones abundantes. Feliz y santificado viernes, último de labores.
CAMINANDO CON DIOS
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18)
Señor, Dios todo poderoso, te agradezco un nuevo día de vida en el que tengo la oportunidad de servirte con mayor voluntad y de buscarte. Te doy gracias también por mi familia, mis amigos, y por todas las bendiciones que pones delante de mí. Abre mis ojos para observar tu esplendor para que tu luz me de claridad en todas aquellas decisiones que tome. Abre mis oídos a la sabiduría de tu palabra y mis acciones a la bondad y amor que cada día me entregas.
