Alegres y optimistas iniciamos este fin de semana que nos regalas. Hoy son muchos los motivos para decirte gracias por todo lo recibido: por el don de la vida, por nuestras diferentes actividades y trabajos que pudimos realizar, por haber tenido a quién decirle que los queremos, por la bendición de nuestras familias y ante todo por nuestra salud y bienestar. Regálanos la ocasión de disfrutar este descanso con nuestras familias y que lo hagamos en verdadera armonía y unidad.
María Magdalena te buscó con el afán de una persona que te amaba profundamente y que temía haberte perdido. Cuando ella te reconoció, la hiciste testigo de tu resurrección. Ayúdanos en este tiempo a descubrir tu presencia en la gente que nos rodea y que ellos, a su vez, reconozcan que estás entre nosotros y en nosotros. Haz que nuestros hermanos puedan reconocer que eres tú quien da sentido pleno a nuestras vidas, siendo verdaderos discípulos que compartimos tu vida y tu amor. Haz que, como María Magdalena, sepamos dar testimonio entusiasta de ti y que nuestras vidas reflejen el amor y la alegría que tú nos trajiste. Nuestra Madre nos guíe y auxilie y sea nuestro amparo y consuelo en todo momento. Amén.
Que nuestro descanso de fin de semana sea para reparar fuerzas y para vivir en alegría, armonía y unidad.
