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22-oct.-2020 jueves de la 29.ª semana del TO

En el calor de un nuevo día que comienza a nacer para cada uno de nosotros, te damos gracias, Señor, porque ahora dejamos el calor de nuestras sábanas, para sentir la suave brisa de un nuevo día que comienza. Gracias por darnos el fuego de tu amor, por darnos la vida y porque hoy en tu nombre emprenderemos este nuevo caminar siempre con el fuego de tu amor.

Hoy nos podemos preguntar: ¿Hemos sentido ese fuego dentro nosotros? No podemos ser discípulos sin estar poseídos por este fuego, el fuego del amor que tiene su origen en el perdón que recibimos de Ti, en la alegría de saber que Tu nos buscas cuando creemos estar perdidos, en la confianza de saber que nunca nos has abandonado y en la fortaleza de contar con el amor con el que te entregaste hasta el extremo por nosotros. Cuando dejamos que este fuego encienda su llama en nuestro interior se convierte en luz para nuestros pasos. No se trata de un fuego violento y vengativo, sino de un fuego que ofrece calor, luz y aliento de vida.
¿Queremos vivir encendidos en ese fuego? No olvidemos la frase de los discípulos de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. Permite, Señor  que la escucha de tu Palabra encienda ese fuego en nuestro corazón. Danos el calor de tu fortaleza a todos los que tenemos que pasar a través del fuego del sufrimiento, del fracaso, de la soledad y líbranos del desaliento. Danos el fuego verdadero de tu fe, esperanza y caridad y permite que el calor de nuestros corazones sea alivio para nuestros hermanos que se encuentran en el frío de la incertidumbre. San Juan Pablo II, hombre humilde y sencillo, que llevaba tu fuego en la ardorosidad del corazón, nos ayude a ser testigos de tu amor. Danos el FUEGO DE TU ESPÍRITU Y PURIFÍCANOS CON TU AMOR. Amén.

Un muy caloroso, amoroso y feliz jueves.