La luz de un nuevo día llena nuestros corazones de alegría, de buenos sentimientos y agradecimiento hacia ti, Señor, porque es otro día más que nos regalas, para amar, para servir, para entregarnos a nuestros hermanos en tu santo nombre. Culminamos nuestro la semana y en nuestros corazones están los buenos sentimientos para decirte que hemos hecho lo mandado, que hemos cumplido la voluntad del padre. Hemos amado y servido y hemos entregado lo mejor de nosotros mismos en el bien de nuestras actividades. En este día te pedimos, Señor, el don de la sabiduría para poder cumplir las palabras de san Pablo: «sobrellevaos mutuamente y sed siempre humildes de corazón». Que todos estos buenos deseos los podamos llevar adelante, ante todo, la vocación a la que nos has llamado a servir a nuestros hermanos; que lo hagamos con un cariño especial y con una entrega total. Gracias por la semana que terminamos y por el descanso que recibiremos. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.
Feliz viernes en servicio y amor.
