Éstos son, ciertamente, los días más importantes de todo el año litúrgico. Y deberíamos celebrarlos con toda atención… tomarnos tiempo no sólo para la liturgia, sino también para profundizar personalmente. Podríamos meditar sobre los símbolos de la liturgia, como los ramos o palmas, el pan, el cáliz, el lavatorio de los pies, la cruz, el sepulcro, el agua, el fuego… todos ellos son referencia para nuestra vida y, al mismo tiempo, imágenes para nuestra salvación.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo y Párroco en San Luis Beltrán

