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24-may.-2023, miércoles de la 7.ª semana de Pascua

Que tu Espíritu de verdad venga sobre nosotros y nos guíe hacia la verdad plena... y así encontremos la verdadera libertad de los hijos de Dios.

Alegre y venturoso día en que honramos a Nuestra querida y Bienaventurada Madre Auxiliadora. A ella, en su intercesión amorosa, elevamos por nuestras súplicas confiadas: acudimos a ti madre santísima pidiendo tu especial auxilio y socorro para nuestras familias, nuestros hermanos enfermos, los que pasan dificultades y las personas que amamos. Permite que cumplamos las palabras que manifestaste en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”. 

Señor, este día que va naciendo, recibimos de tu misericordia el don de la vida para disfrutarla y vivirla en alegría y felicidad. Por eso hoy queremos disfrutarlo sirviendo a nuestros hermanos y realizando generosamente tus obras.

Tú no estás lejos de ninguno de nosotros, porque en ti vivimos, nos movemos y existimos, y tú vives en nosotros por medio de tu Santo Espíritu. Quédate de verdad con nosotros, Señor; envíanos tu Espíritu de la verdad y, por medio de Él, haz que ahondemos en nuestro conocimiento de la vida y tu mensaje para que aceptemos la verdad plena y vivamos conforme a ella.

Que tu Espíritu de verdad venga a nosotros y nos guíe hacia la verdad plena, en nuestras relaciones mutuas y así encontremos la verdadera libertad de los hijos de Dios. Danos la fuerza suficiente para que todo en nosotros tenga durante este día la certeza de que estás a nuestro lado.  Que el amor de Nuestra Madre llene nuestros corazones de buenos sentimientos. Amén.

 Un miércoles Mariano, de alegría y felicidad para todos.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Dios, haciéndose hombre, hizo propia nuestra sed, no sólo de agua material, sino sobre todo la sed de una vida plena, de una vida libre de la esclavitud del mal y de la muerte. Al mismo tiempo, con su encarnación, Dios puso su sed —porque también Dios tiene sed— en el corazón de un hombre: Jesús de Nazaret. Dios tiene sed de nosotros, de nuestros corazones, de nuestro amor, y puso esta sed en el corazón de Jesús. Por lo tanto, en el corazón de Cristo se encuentran la sed humana y la sed divina. Y el deseo de la unidad de sus discípulos pertenece a esta sed. Lo encontramos a menudo en la oración elevada al Padre antes de la Pasión: «Para que todos sean uno» (Jn 17, 21). Lo que quería Jesús: ¡la unidad de todos! El diablo —lo sabemos— es el padre de las divisiones, es uno que siempre divide, que siempre declara la guerra, hace mucho mal. Que esta sed de Jesús se convierta cada vez más también en nuestra sed. (Ángelus, 25 enero 2015)

ORACIÓN A MARÍA AUXILIADORA

Oh María Auxiliadora, Santa Señora de gracia llena, esperanza y socorro de la humanidad, que con amor nos das paz y ventura, oh Madre de Dios y puerta del Cielo, me encomiendo a tu santa custodia, recíbeme como fiel hijo tuyo, mírame con tu habitual clemencia, y socórreme en mis sufrimientos y problemas.

Oh Purísima, dulce y bella María, nuestro consuelo y protección, solo con decir tu dulce nombre siento que la pena y el dolor se van, nunca me faltes, Reina y Señora, dame tu auxilio en todo momento y lugar, dame alivio en la adversidad.

Oh María Auxiliadora, refugio de Amor Santo, alegría de nuestras vidas, con mi corazón lleno de fe acudo a Ti, imploro con toda humildad tu siempre generoso auxilio, en Ti confío, en Ti deposito mi esperanza ven a mi vida Madre Celestial, ven.

Oh María, Madre del Amor hermoso, a tus pies deposito confiadamente mis dificultades, mis apremiantes necesidades y problemas, Tú que eres medianera de todas las gracias, y nos acoges con amor en tu maternal Corazón, ayúdame e intercede ante el Señor, recibe con comprensión y piedad mis suplicas y haz que reciba este especial favor ...

Madre nuestra Auxiliadora, Trono de Gloria y Sabiduría, alcánzanos la gracia de imitar tus virtudes y enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos como les amaste Tú; haz que nuestro amor a los demás sea siempre paciente, benigno, respetuoso, y pide a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, nos conceda el perdón de nuestras faltas y ofensas y la salud del cuerpo y alma.  Por Jesucristo, nuestro hermano y Salvador. Amén. 

María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.