Hoy te damos gracias por lo que nos regalas al despertar: un nuevo día de vida, unos deseos de felicidad y ansias de fe y esperanza. Señor Dios nuestro: Nos quedamos asombrados de todo lo que haces en medio de nosotros: nos visitas, compartes nuestra mesa y renuevas nuestra fortaleza. Líbranos de nuestros miedos y vacilaciones porque creemos que todo lo que tú quieres para nosotros es precisamente que seamos felices. Señor, tú nos dices en la palabra del Eclesiastés que rechacemos las penas del corazón y rehuyamos los dolores del cuerpo. Danos la fortaleza necesaria para ir con optimismo y una confianza plena en ti a afrontar el devenir de este día, sabiendo que contigo a nuestro lado nada nos puede vencer. Gracias, Señor, porque al terminar la semana han sido muchísimos los momentos de alegría y pocos de tristeza. Gracias por darnos la fuerza en las obras que realizamos y que tu bendijiste abundantemente. Gracias por la intercesión de Nuestra Madre en cuyo amparo fuimos acogidos. Te alabamos y te bendecimos. Amén.
Feliz fin de semana y ojalá compartido en familia. Les pido una oración por nuestros hermanos privados de la libertad. Nuestra señora de la Merced sea para ellos, consuelo y protección. Nuestra señora de la Merced, ruega por nosotros. Amén.
Oración
María, Merced de Dios, regalo de Cristo a los hombres. La Trinidad Santa te envió a Barcelona, mensajera de libertad y misericordia, para, por medio de Pedro Nolasco, mostrarte corredentora, mediadora, Madre de todos, ternura de Dios para los pobres.
Madre de la Merced, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, haznos capaces de amar con caridad mercedaria, conviértenos en portadores de paz.
Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve, hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia, transformado el mundo en un hogar.
Bendice esta ciudad tuya, que te proclama patrona y princesa y gusta, enamorada, de llamarte madre.
