Iniciamos un nuevo rumbo en la vida de cada uno de nosotros y debemos hacerlo con corazón agradecido y dispuestos a hacer la voluntad de Dios. Dispongamos nuestros corazones y nuestros sentimientos para iniciar nuestras jornadas con alegría y los anhelos esperanzadores de amar con los sentimientos que nos ama Dios.
Señor, creemos en ti, pero corremos el peligro de olvidar que la sinceridad de nuestra fe debe ser avalada por las obras. Ayúdanos a ser siervos sabios y fieles, de fe firme y de ferviente amor, que sigamos tu ejemplo ya que Tú nos ha llamado a la vida para ser felices nosotros mismos y para hacer felices a los demás. Haznos Intensamente conscientes de nuestra responsabilidad, a ser fieles en obras de sincero amor y generosidad. Que seamos siervos prudentes siempre despiertos y en vela para que sigamos siendo enriquecidos con tus dones. Ayúdanos, Señor, a descubrir tus constantes venidas en el curso de nuestra cotidianidad, en cada hermano que necesita nuestra ayuda y su cariño; a nuestros hermanos que sufren y que te buscan para que, caminando en la esperanza de fe, seamos siervos fieles en amor y servicio. San José de Calasanz, dedicado al servicio y enseñanza a los niños y jóvenes, nos ayude para que sigamos su ejemplo y testimonio de entrega generosa y de sabiduría para los demás. A Ti te alabamos, te bendecimos, te adoramos y en ti confiamos. Feliz y bendecido jueves.
Reflexión del papa Francisco
Jesús nos exhorta a estar preparados para su venida: "Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor" (Mt 24, 42). Estar despiertos no significa tener los ojos materialmente abiertos, sino tener el corazón libre y orientado en la dirección correcta, es decir, dispuesto a dar y a servir. Eso es estar despierto... La espera de Jesús que viene debe traducirse, pues, en un compromiso de vigilancia. Se trata sobre todo de asombrarse de la acción de Dios, de sus sorpresas, y de concederle la primacía.
