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26-abr.-2023, miércoles de la 3.ª semana de Pascua

«El que coma de este pan, vivirá para siempre y el pan que yo daré, es pan para la vida eterna».

Señor, «danos siempre de este pan». Con estas palabras nos levantamos cada día, esperando encontrar el verdadero sentido: darnos siempre de este pan de la esperanza, de la vida, del amor, del servicio, de la solidaridad, de la fraternidad. Ese tiene que ser el verdadero sentido para que nosotros creamos y esperemos en la palabra que nos regalas.

Muchas veces nuestro corazón se cierra y no entendemos claramente este mensaje que tú siempre nos quieres regalar: «el que coma de este pan, vivirá para siempre y el pan que yo daré, es pan para la vida eterna». Este es el pan verdadero capaz de saciar el hambre que llevamos en el corazón; hambre y sed de compañía, de tu presencia, de tu amor, de tu consuelo. Nos has dicho en ocasiones anteriores: «Tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber». Que sigamos siempre reconociéndote en nuestros hermanos necesitados, afligidos y con hambre de ti, para ayudarles a saciar todos esos momentos difíciles y ausentes de ti. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.

Feliz y creíble miércoles de amor y testimonio.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Jesús nos recuerda que el verdadero significado de nuestra existencia terrena está al final, en la eternidad, está en el encuentro con Él, que es don y donador, y nos recuerda también que la historia humana con sus sufrimientos y sus alegrías tiene que ser vista en un horizonte de eternidad, es decir, en aquel horizonte del encuentro definitivo con Él. Y este encuentro ilumina todos los días de nuestra vida. Si pensamos en este encuentro, en este gran don, los pequeños dones de la vida, también los sufrimientos, las preocupaciones serán iluminadas por la esperanza de este encuentro. «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás» (v. 35). Esta es la referencia a la Eucaristía, el don más grande que sacia el alma y el cuerpo. Encontrar y acoger en nosotros a Jesús, «pan de vida», da significado y esperanza al camino a menudo tortuoso de la vida. (Ángelus, 2 agosto 2015)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.