Terminamos una semana más, en la que nos has regalado el don de la vida y la oportunidad de sembrar la semilla de tu amor. Gracias, Señor, ahora que repararemos nuestras fuerzas en este descanso que nos regalas, te pedimos que recojas la abundante cosecha de nuestras buenas obras y acciones realizadas.
Tú eres la bondad y la gracia. Tú llenas con tu perdón y tu vida a los que reconocemos nuestra propia debilidad y la necesidad de tu misericordia. Danos la gracia de no intentar llamar la atención sobre nosotros mismos y sobre lo bueno que tú nos has permitido hacer: servirte a ti y a nuestros hermanos en la natural sencillez y humildad de nuestros corazones y de darte a ti todo honor y toda gloria por la gracia y la vida que nos das. No permitas que nos apartemos de tu amor, por nuestras actitudes negativas de querer sobresalir por encima de los demás y al contrario, todo lo que hagamos sea en cumplimiento de tu voluntad. Permítenos que en medio de nuestro descanso, sigamos sirviendo en humildad y sencillez y sobre todo en unidad y caridad verdaderas. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén. Feliz y bendecido fin de semana compartido con los que amamos. Hoy tengamos en cuenta las palabras del Salmo 127: “Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien”.
“Al que sigue el buen camino, le haré ver la salvación de Dios”.
Los abrazo y los bendigo.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
La autoridad nace del buen ejemplo, para ayudar a los otros a practicar lo que es justo y necesario, sosteniéndoles en las pruebas que se encuentran en el camino del bien. La autoridad es una ayuda, pero si está mal ejercida, se convierte en opresiva, no deja crecer a las personas y crea un clima de desconfianza y de hostilidad, y lleva también a la corrupción. Nosotros discípulos de Jesús no debemos buscar título de honor, de autoridad o de supremacía. Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos hacer esto, ya que entre nosotros debe haber una actitud sencilla y fraterna. Todos somos hermanos y no debemos de ninguna manera dominar a los otros y mirarlos desde arriba. No. Todos somos hermanos. Si hemos recibido cualidades del Padre celeste, debemos ponerlas al servicio de los hermanos, y no aprovecharnos para nuestra satisfacción e interés personal. (Ángelus, 5 noviembre 2017)
