En la alegría y felicidad de un nuevo día te damos gracias por tu infinita bondad, pero ante todo por el don de la fe, por el optimismo con el que podemos iniciar este día y esta semana. Gracias, Señor, porque podemos confiar en ti, porque todo lo que realizaremos lo haremos en esperanza y en actitud de no juzgar a nadie, de no mirar los defectos ni los sentimientos de nuestros hermanos. La mayor alegría será comprender y poner en práctica tu Palabra, porque quieres que no tengamos complejos de superioridad, ni miremos con tonos de indiferencia o desprecio a las personas que caminan a nuestro lado, solo con el fin de condenarlas. Qué bella lección de amor la que nos regalas en este día para saber que tenemos que mirar primero la viga que hay en nuestros ojos y mirar a nuestros hermanos con los ojos del corazón. No podemos condenar por apariencias, no podemos juzgar simplemente por lo que nos digan y crearnos falsos conceptos de las personas. Si tenemos que ayudar a sacar la mota que hay en el ojo de nuestros hermanos, hagámoslo con amor y caridad fraterna.
Al iniciar esta semana, que lo hagamos señor lleno de fe y optimismo; que como Abrahán nos fiemos de tu palabra y salgamos hacia esa tierra que nos has prometido. Permítenos que salgamos hacia lo desconocido y con la seguridad de confiar en ti, porque tú guías nuestros pasos, iluminas nuestro camino y nos llevas hacia la tierra de la esperanza, la alegría, la bondad y el amor. En este lunes que nos regalas, Iniciaremos la semana con la alegría de tu bondad y generosidad, con la confianza puesta en que miraremos a nuestros hermanos y nuestro entorno con los ojos del corazón.
Bendícenos y protégenos.
Feliz inicio de semana.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
* «Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demás. No buscan lo que hay que corregir, sino en qué pueden morder» (san Agustín).
* «No se puede corregir a una persona sin amor y sin caridad. La caridad es como una anestesia que ayuda a recibir la cura y aceptar la corrección» (Francisco).
