Momento de la mañana para darte gracias por el don de la vida, momento de la mañana para iniciar nuestro caminar de este día que esperamos hacerlo llenos de fe y esperanza colocados en ti. Momento de la mañana para pensar en el ejemplo y el testimonio de tantas personas que pondrás a lo largo de nuestro camino entre ellos tus santos mártires Cosme y Damián. Ellos, que supieron escuchar tu palabra al igual que tu madre santísima la virgen María, nos ayuden para que también nosotros escuchándote a ti sepamos qué hemos de hacer. Aunque parecieran duras, las palabras que hoy diriges a tu madre en el evangelio no son desprecios, sino ante todo un bello piropo, porque sabemos que ella fue la fiel seguidora de tu palabra y la fiel seguidora de la palabra de Dios cuando ella misma dijo: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Que hoy podamos expresar como ella esas mismas palabras.
Que escuchándote a ti sepamos que nos señalas el camino de la felicidad de la esperanza y la caridad y de la vida abundante en buenas obras.
Este martes sea día para poner por obra tu palabra: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus hermanos». Gastemos nuestros sentimientos y buenos deseos de este este tiempo en servicio, disponibilidad y generosidad. Amén.
Bendecido día para todos.
