Celebramos hoy con gozo la solemnidad de tus santos apóstoles Pedro y Pablo. Hoy te damos gracias, Señor, por darnos estos grandes apóstoles. Ellos son los dos pilares sobre los cuales construiste tu Iglesia y a quienes les confiaste la fe. Ellos fueron probados en esta misma fe, cuando Pedro te negó y Pablo te perseguía. Después, con su fe fortalecida, dedicaron toda su vida a difundir tu evangelio. Ayúdanos para que podamos aprender de ellos cómo permitirte que tomes posesión de nuestras vidas, de tal forma que vivamos para ti y estemos dispuestos a vencer todo obstáculo por esta misma fe. Como a ellos, concédenos la fe y la fidelidad para que podamos construir entre nosotros una vida de fe y amor.
El ejemplo de Pedro para nosotros sea: su confianza en ti, “en tu nombre echaré las redes”; la misma impulsividad para confesarte, “Tú eres el Mesías”; la generosidad para dejarte la barca y para ofrecerse a dar la vida por ti; la sinceridad para llorar amargamente por haberte negado. Al final, con tu mirada que lo comprende todo y nada condena, lo rehabilitaste como hermano de sus hermanos.
Pablo que te persiguió, pero tú supiste convertirlo a tu causa para que, con su palabra y su testimonio, nos enseñara el verdadero valor de la fe y la valentía: “doy gracias a aquel que se fio de mí”; su confianza en ti: “el amor de Cristo nos apremia”; y los sufrimientos por ti “completo en mi carne lo que falta al sufrimiento de Cristo en la cruz”. Todas las palabras y pensamientos de Pablo nos ayuden para que también seamos ejemplo y testimonio de una vida entregada plenamente a ti.
Permítenos que sus vidas sean para nosotros aliciente de servicio, entrega y fidelidad a ti. Que emprendamos este día con verdaderos sentimientos de alegría y optimismo; que, como Pedro, echemos las redes en tu nombre. Amén.
Un muy feliz y vocacional miércoles.
Abrazos y bendiciones abundantes.
