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29-jun.-2022 miércoles de la 13.ª semana de del Tiempo Ordinario

Celebramos hoy con gozo la solemnidad de tus santos apóstoles Pedro y Pablo.

Celebramos hoy con gozo la solemnidad de tus santos apóstoles Pedro y Pablo. Hoy te damos gracias, Señor, por darnos estos grandes apóstoles. Ellos son los dos pilares sobre los cuales construiste tu Iglesia y a quienes les confiaste la fe. Ellos fueron probados en esta misma fe, cuando Pedro te negó y Pablo te perseguía. Después, con su fe fortalecida, dedicaron toda su vida a difundir tu evangelio. Ayúdanos para que podamos aprender de ellos cómo permitirte que tomes posesión de nuestras vidas, de tal forma que vivamos para ti y estemos dispuestos a vencer todo obstáculo por esta misma fe. Como a ellos, concédenos la fe y la fidelidad para que podamos construir entre nosotros una vida de fe y amor.

El ejemplo de Pedro para nosotros sea: su confianza en ti, “en tu nombre echaré las redes”; la misma impulsividad para confesarte, “Tú eres el Mesías”; la generosidad para dejarte la barca y para ofrecerse a dar la vida por ti; la sinceridad para llorar amargamente por haberte negado. Al final, con tu mirada que lo comprende todo y nada condena, lo rehabilitaste como hermano de sus hermanos.

Pablo que te persiguió, pero tú supiste convertirlo a tu causa para que, con su palabra y su testimonio, nos enseñara el verdadero valor de la fe y la valentía: “doy gracias a aquel que se fio de mí”; su confianza en ti: “el amor de Cristo nos apremia”; y los sufrimientos por ti “completo en mi carne lo que falta al sufrimiento de Cristo en la cruz”. Todas las palabras y pensamientos de Pablo nos ayuden para que también seamos ejemplo y testimonio de una vida entregada plenamente a ti.

Permítenos que sus vidas sean para nosotros aliciente de servicio, entrega y fidelidad a ti. Que emprendamos este día con verdaderos sentimientos de alegría y optimismo; que, como Pedro, echemos las redes en tu nombre. Amén.

Un muy feliz y vocacional miércoles.

Abrazos y bendiciones abundantes.

Ellos fueron probados en esta misma fe, cuando Pedro te negó y Pablo te perseguía

Reflexión papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia mira a estos dos gigantes de la fe y ve a dos Apóstoles que liberaron la fuerza del Evangelio en el mundo, solo porque antes fueron liberados por su encuentro con Cristo. Él no los juzgó, no los humilló, sino que compartió su vida con afecto y cercanía, apoyándolos con su propia oración y a veces reprendiéndolos para moverlos a que cambiaran... Tocados por el Señor, también nosotros somos liberados. Siempre necesitamos ser liberados, porque solo una Iglesia libre es una Iglesia creíble... Pedro y Pablo nos dan la imagen de una Iglesia confiada a nuestras manos, pero conducida por el Señor con fidelidad y ternura, es Él quien guía a la Iglesia; de una Iglesia débil, pero fuerte por la presencia de Dios...

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.