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29-oct.-2023, domingo de la 30.ª semana del Tiempo Ordinario

Señor, Tú despliegas tu fuerte poder amándonos a nosotros sin arrepentirte de ello. En tu corazón nos has mostrado cuán lejos puede llegar tu amor.

En el silencio que comienza a disiparse te damos gracias de todo corazón por este nuevo amanecer que recibimos de tu generosidad y que esperamos disfrutarlo con alegría y felicidad.

Señor, Tú despliegas tu fuerte poder amándonos a nosotros sin arrepentirte de ello. En tu corazón nos has mostrado cuán lejos puede llegar tu amor. Otórganos un amor generoso y amable como el tuyo, que esté dispuesto a perdonar, para que sepamos reconocerte y amarte en nuestros hermanos. Que nuestros corazones alcancen a los más pobres y a los que parecen más necesitados de amor; que los amemos con el amor gratuito que tú nos has dado.

Que hoy sea un día para mirarnos al espejo y decir cuánto nos amamos nosotros mismos. Ayúdanos a sabernos amar como tú nos amas, siendo generosos con nosotros mismos y mirando más nuestras cualidades que nuestros defectos para que de igual manera amemos a nuestros hermanos.

Danos la capacidad para comprender tus palabras: “Ámense como yo los he amado”. Que nuestros pensamientos en este día sean optimistas. La mejor manera de mostrarlo es dejar de ser pesimistas y decir: sí puedo porque me amo, me cuidaré porque me amo, amaré porque me amo, serviré porque sé amar y me amo. En este día amemos de corazón y con sentimientos de generosidad, sobre todo a las personas que están a nuestro lado. En este día de votaciones, votemos a conciencia, pensando en nuestro futuro. Tengamos memoria histórica y pensemos hoy cómo estamos viviendo. Un muy feliz y amoroso domingo y buen descanso. Amén.

ÁNIMO, DIOS TE AMA. YO TE AMO. Bendiciones.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

La respuesta de Jesús retoma y une dos preceptos fundamentales, que Dios ha dado a su pueblo mediante Moisés (cfr. Dt 6, 5; Lv 19, 18). Y así supera la trampa que le han tendido para «ponerle a prueba» (v. 35). Su interlocutor, de hecho, trata de llevarlo a la disputa entre los expertos de la Ley sobre la jerarquía de las prescripciones. Pero Jesús establece dos fundamentos esenciales para los creyentes de todos los tiempos, dos fundamentos esenciales de nuestra vida. El primero es que la vida moral y religiosa no puede reducirse a una obediencia ansiosa y forzada. Hay gente que trata de cumplir los mandamientos de forma ansiosa o forzada, y Jesús nos hace entender que la vida moral y religiosa no puede reducirse a una obediencia ansiosa y forzada, sino que debe tener como principio el amor. El segundo fundamento es que el amor debe tender juntos e inseparablemente hacia Dios y hacia el prójimo. Esta es una de las principales novedades de la enseñanza de Jesús y nos hace entender que no es verdadero amor de Dios el que no se expresa en el amor al prójimo; y, de la misma manera, no es verdadero amor al prójimo el que no se deriva de la relación con Dios. (Ángelus, 25 octubre 2020)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.